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jueves, 17 de febrero de 2011

Entrevista a Tomás Abraham* por Araceli Otamendi


Tomás Abraham 




(Buenos Aires)

En oportunidad de la publicación del libro La máquina Deleuze entrevisté al filósofo Tomás Abraham. Controvertido, polémico, Tomás Abraham no elude ningún tema. Conocí a Tomás Abraham personalmente, cuando asistí a un Seminario que él dirigió en el Centro Cultural Rojas de la Universidad de Buenos Aires sobre el pensamiento de los filósofos Gilles Deleuze y Michel Foucault. Luego, lo entrevisté para la revista Archivos del Sur en tres oportunidades. Esta que se publica ahora es una de esas entrevistas.

Tomás Abraham es el introductor del pensamiento de Michel Foucault en la Argentina, junto con el filósofo Enrique Marí. Abraham lo introdujo en la Universidad de Buenos Aires en 1984.

Entrevista

Acerca de Deleuze

¿Cuál es en su opinión lo más relevante del pensamiento de Gilles Deleuze:¿haber escrito un libro como El Antiedipo con Guattari? ¿diagramar como dice en su libro una micropolítica del deseo?



TA

Lo más relevante es el de haber construído la teoría del rizoma. Un sistema de conexiones en los que las expresiones de las artes y las ciencias, en el mundo de la naturaleza y en las formaciones culturales, convergen, se alejan, forman nuevos nudos, se serializan , y desvanecen. El mundo ya no se nos aparece com una pirámide jerárquica ni como un centro de equidistancias, sino como un enjambre de abejas.



Además, Deleuze es una revolución en el pensamiento occidental, nos dispone a pensar a Don Juan de Castañeda y Leibniz, a Guisnberg con Zenón, Artaud con Bacon y Pierre Clastres. Pero no es holístico, no hay Todo ni Uno, ni Plasma germinativo, salvo en el mito.

Deleuze, según usted dice en su libro, arma una "máquina de guerra contra el estructuralismo". Deleuze se está oponiendo al poder que supone el pensamiento estructuralista porque para este pensamiento "sólo el lenguaje científico puede dar cuenta de la acción de la estructura.". ¿Qué estaba ocurriendo en la sociedad francesa cuando Deleuze escribe El Antiedipo?



TA

En los principios de los años setenta algunos intelectuales tratan de pensar y rescatar del olvido los efectos culturales del mayo francés. Los principales fueron Foucault y Deleuze. Se trata del estallido de las instituciones, de la conformación de la micropolítica, de un nuevo pensamiento sobre las redes del poder.

La sociedad crea un fantasma transgresor para reforzar su sistema de leyes. En su opinión ¿hay uno o más fantasmas transgresores en las sociedades?



TA

Es un tema complejo porque si se lo extiende demasiado podemos repetir lugares comunes. La sociedad y sus portavoces en el poder, crea permanentemente fantasmas para reforzar sus distribución de recursos y la defensa de ciertos intereses. Platón hablaba del peligro de los poetas, San Agustín de Mónica, otros de las papeleras.

Para Deleuze primero existe la prohibición del incesto y luego el deseo.¿Deleuze trabaja su obra teniendo como motor siempre el tema del deseo así como Foucault tomó el tema del poder?



TA

Deleuze piensa el sentido, la diferencia, las fuerzas, los valores, y el deseo. Se hizo conocer mundialmente por el AntiEdipo, pero es una de sus grandes obras. La Lógica del Sentido, su Foucault, su Spinoza, su Kant, su su su.... son también grandiosas.

¿Por qué el pensamiento de Deleuze no está tan difundido como el de Foucault?

TA

Porque es más difícil de leer y porque Deleuze se dedica al arte y a la metafísica y muy poco a las cuestiones relacionadas a las formas de organización política de la sociedad. Aunque sus conceptos de líneas de fuga, microfascismo, cuerpo sin órganos, son instrumentos muy útiles para el pensamiento político.

¿Qué influencia tiene el psicoanálisis lacaniano en esto?

TA

En las cuestiones que tienen que ver con la difusión o la falta de difusión de ciertos pensadores intervienen muchos factores. Los círculos lacanianos han lustrado un poco las mentes de los psicólogos con el uso y abuso de los hallazgos de Lacan. Un poco de semiótica, otro de topología, pero, lamentablemente el aparato de censura dominicano les ha cerrado la boca. Un psicoanalista lacaniano tiene la costumbre de quedarse callado no por necesidades clínicas sino por miedo a que lo reten. Volviendo a la primera pregunta, quizás lo mejor que Deleuze nos ha regalado, es el fin de pensar a borde del reto, no más amenazas sacerdotales. Jugamos con la censura, nos reimos de ella.

El Antiedipo pretende ser la continuación de la Etica de Spinoza. ¿Deleuze sería el continuador del pensamiento de Spinoza?

TA

No hay continuación, sería surrealista suponer que un holandés del siglo XVII es continuado por un francés del XX. Sucede que los amores de Deleuze por Spinoza y Nietzsche, deben haber incidido en su subjetividad filosófica. Hay temas que los acercan a Spinoza, la naturaleza como un sistema infinito de agenciamientos, sí, es cierto, pero yo lo veo más cerca de Antonin Artaud.

Deleuze prefiere la segmentaridad y no la fusión ni la escisión, encuentros por azar, trazado conectivo y no jerarquías sacerdotales. En cuanto a esto último ¿actualmente hay demasiadas jerarquías sacerdotales en el pensamiento? No me estoy refiriendo precisamente a sacerdotes religiosos. Usted cita a Negri y a Badiou.



TA

Las sectas de espíritu sacerdotal y pasiones tristes abundan. Los que nos llenan de culpa hacen cola para amonestarnos. Badiou y su apostolado del intelectual esclarecido que bautiza, da nombres, anuncia los acontecimientos, ajusta el rigor de las sentencias, seduce a los que añoran la filosofía de Partido. A pesar de que anuncian el fin de la representación, sueñan con una nueva nomenklatura y con ser sus profetas del odio. El resto les parece posmodernidad y nihilismo.

¿Qué sería lo más actual, lo más aplicable del pensamiento de Deleuze para la época que vivimos?



TA

Deleuze es eterno, como lo es Platón, Spinoza, Kant, Nietzsche. Ninguno de ellos se hacen cargo de nuestros problemas. Somos nosotros los que nos hacemos cargo de ellos, creo que vale la pena hacerse cargo de Deleuze para estudiar filosofía, la filosofía para pensar, y pensar para no morirnos de aburrimiento creyendo y creyendo. No hay cosa más aburrida que creer.

Acerca del Seminario de los jueves

¿Qué fue lo que lo impulsó a convocar este Seminario de los jueves?



TA

En marzo de 1984 convoqué un grupo de aficionados a la filosofía par acompañarme en un proyecto de vida: hacer filosofía. Les trasmití mi modo de verlo, unos estuvieron de acuerdo, otros coincidieron porque estaban en la misma onda, otros se molestaron, algunos desconfiaban, pero empezamos a trabajar juntos. Han pasado veintidos años y la mayoría seguimos juntos. Nuevos se agregaron, las edades van desde los 19 a los 81 años. Amigos queridos ya no están como Gustavo Mallea, Alicia Páez, Edgardo Chibán, Bruno Roura, Carlos Correas. Hemos publicado cinco libros, sin poner dinero ni tener públicos cautivos. Nadie nos banca, ni fundaciones ni instituciones. No tenemos doctrina, ni jerarquías. La dirección existe por la necesidad de iniciativas, ediciones, organización. No hay investiduras. Las reuniones tiene la solemnidad que se deben respetar en todos los banquetes, desde los tiempos de Platón. La música es deleuziana.

¿Cómo se realizó este trabajo que integra el libro La máquina Deleuze?



TA

El trabajo del seminario llevó dos años. Fueran unas sesenta charlas sobre los más de treinta libros de Deleuze. Hice una selección por razones de espacio y composición temática.

Por último


¿Considera que estamos especialmente en Buenos Aires -ciudad famosa por la cantidad de psicólogos por habitante - demasiado influenciados por el psicoanálisis tanto freudiano como lacaniano más que por cualquier otro tipo de pensamiento?


TA

No creo que hoy el psicoanálisis domine el lenguaje cultural. No hay lengua erudita hegemónica. Los tigres son de papel. Hay analfabetos que leen y escriben como anaritméticos que declaman rigor. El inconciente no tiene dueño, ni Freud ni Lacan, ni Deleuze.

 ¿En qué podría ayudar la lectura de Deleuze?



TA

En descubrir el mundo de la filosofía, en vigorizar el pensamiento, en comenzar a entender a Nietzsche, en reir mientras pensamos, en unir lo que el pensamiento binario separa, en ser más libres, en nada, ¿ayuda? En dar.

(c) Araceli Otamendi

*entrevista publicada originalmente en la revista Archivos del Sur en 2006

sitio web de Tomás Abraham:

http://www.tomasabraham.com.ar/

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