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lunes, 5 de agosto de 2013

Entrevista al escritor Fernando López

Fernando López


(Buenos Aires)

Fernando López nació en San Francisco, Córdoba. Ha escrito varias novelas y relatos con temática policiales: Un corazón en la planta del pie; El mejor enemigo (premio latinoamericano de narrativa de la Universidad de Colima, México, en 1984); Odisea del cangrejo (primera finalista del premio Planeta argentina 2004) y su continuación Áspero cielo, ambas publicadas en Cuba; Bilis negra y El enigma del ángel. Le fue otorgado el premio Casa de las Américas en 1985 por su novela Arde aún sobre los años, publicada también en Cuba y Alemania. Varios de sus cuentos fueron incluidos en antologías, diarios, revistas y suplementos de Argentina, Chile, Cuba, México, España, Suecia, EE.UU e Israel. Además de escritor, Fernando López es abogado y se desempeñó como juez. Presentó recientemente en Buenos Aires su última novela policial No te rías si me muero, editada por Raíz de dos, junto con los escritores Leonardo Oyola y Horacio  Convertini. 
Conocí a Fernando López personalmente en 2012, en la Feria Patagónica del Libro y Provincial del Chubut realizada en Gaiman. Junto con él y Leonardo Oyola participé de una mesa donde hablamos de literatura policial. 

Entrevista a Fernando López

Araceli Otamendi:-¿Cuándo y cómo nace tu interés por la literatura? ¿cuándo empezás a interesarte por la literatura policial?

Fernando López:- Mi interés por la novela policial nace simultáneamente con el interés por la lectura, a partir de los 12 años. Mi padrino me regaló el primer libro que leí fuera de los textos escolares y desató mi voracidad. Los primeros autores que cayeron en mis manos fueron Salgari, Verne, Stevenson, y enseguida Poe. Más adelante Dashiell Hammet, Mac Coy, Walsh, Patricia Highsmith, luego Borges, Agatha Christie, Simenon, en fin, varios centenares de autores que modelaron mi gusto por la lectura del género.

A.O.: -¿Qué autores del género policial preferís leer? ¿por qué? ¿y autores que escriban acerca de otros temas? ¿qué autores te inspiran más?

F.L.:- Además de los que ya nombré hay muchísimos otros autores de novela negra o de temática policial. Los hay en todos los países, sería interminable hacer una lista que por otro lado sería incompleta. Me gustan mucho las novelas con detectives. Claro que leo a otros autores, me intereso por los jóvenes y los latinoamericanos. Y un autor que fue determinante en mi decisión de escribir fue Onetti.

A.O.:- ¿Cómo nace el detective Philip Lecoq? ¿por qué lleva ese nombre? ¿es un detective atípico? Philipe Lecoq tiene pareja estable y familia, está dentro de un sistema, ¿es un detective de novela negra o de enigma, o de misterio?  

F.L.:- Es un personaje utópico: un detective nacido en los suburbios de una gran ciudad cuyo nombre es Felipe Gallo y adopta el afrancesado por sugerencia de su mujer, la Yési, una ex prostituta adolescente (ella 16, él 22 en la primera novela) que abandona el oficio cuando Felipe abandona la delincuencia menor. La Yési lo convence de que con ese nombre tendrá una clientela más importante, lo que por cierto también es ilusorio. Y decide ser detective porque no sabe hacer otra cosa, entusiasmado por una publicidad que ve en la basura en una revista de comics.

A.O.:-¿Quiénes son los ex-convictos de Esperanza sin muros que aparecen mencionados en la novela No te rías si me muero?

F.L.:-En realidad aparecen desde el comienzo de la saga, en Falsa rubia con tacones y seguirán apareciendo en la mayoría de los episodios, que en principio serán 10 si todo va bien, y eventual- mente pueden ser más. La cooperativa de ese nombre existe y podés encontrar su página en Facebook, claro que las historias que cuento y los lugares son todos imaginados, en una Córdoba que tampoco es fácil de reconocer.

A.O.:-¿Por qué en esa novela hay un personaje, un escritor que escribe la historia de Philip Lecoq? El narrador está en primera persona ¿pero no es Lecoq? ¿quién narra?

F.L.:- Hay un escritor fantasma porque Philip no sabe cómo se escribe una novela. Apenas sabe leer. Cuando CQ, otro ex convicto que trabaja como “ave negra”, le recomienda la lectura de novelas con detectives y le presta varios títulos (ver Falsa rubia…), prefiere ver películas y series de televisión. Así va aprendiendo el oficio. Y es por sugerencia de CQ (apócope de Cara Quemada, un homenaje al Isidro Parodi de Borges y Bioy) que Philip contrata al escritor y le va contando las historias que considera más importantes: aquellas después de las cuales la Yési engendró a alguno de sus hijos.

A.O.: -Con tu experiencia de abogado y ex-juez ¿aplicás algo de los conocimientos del mundo policial, de las leyes y de la cárcel en las novelas que escribís?

F.L.: -Sí sí, por supuesto, pero además me informo sobre todo lo relativo a las tramas puntuales y a los personajes que aparecen. Cada novela implica una ardua investigación pero también hay mucho trabajo basado en la intuición. Cito una curiosidad: en el 5to. episodio (inédito aún) de Philip Lecoq, la trama transcurre casi toda en el penal de máxima seguridad de Bower, que hasta el momento en que lo escribí no conocía. Un amigo que tiene un familiar detenido leyó el borrador y me asegura que la descripción es exacta. Esto puede parecer extraño, pero no lo es: la ficción es un territorio creado por la imaginación y puede sorprendernos. Emilio Salgari describió maravillosamente las selvas de la Malasia y jamás salió de Italia.

A.O.: - ¿Cuánto hay de realidad y cuánto hay de ficción en tus novelas? ¿te inspirás en personas reales?

F.L.:- Jeje, 10 % de realidad, 90 % de ficción. Me inspiro en mi propia experiencia y a veces tomo caracteres de personas reales para convertirlas en personajes, como ocurre con los ex convictos de Esperanza Sin Muros. Algunos (pésimos) lectores han creído encontrarse en alguna de mis novelas (por ejemplo en Odisea del cangrejo). Eso me divierte mucho.

A.O.: -¿Qué dificultades y qué ventajas encontrás en escribir novelas policiales?


F.L.:- Ninguna en especial, encuentro las de cualquier escritor que escribe cualquier género.

(c) Araceli Otamendi - Archivos del Sur