Seguidores

miércoles, 27 de octubre de 2010

Entrevista a Arturo Ripstein* por Araceli Otamendi

Arturo Ripstein




(Buenos Aires) Araceli Otamendi

Considerado el director de cine contemporáneo más importante de México, se realizó un reportaje 
público en el Malba, dentro del ciclo “Muestra Homenaje Directores Latinoamericanos”. 
Arturo Ripstein estaba acompañado por su mujer, la escritora y guionista Paz Alicia Garciadiego, 
quien ha sido autora o co-autora de muchos de sus films desde mediados de los ´80. Archivos del Sur 
estuvo presente en el reportaje público. 
Ripstein se inició en el cine a los diecinueve años como asistente de Luis Buñuel en el film “El ángel  
exterminador”. Su primera película como director “Tiempo de morir” fue escrita por Gabriel García 
Márquez. La visita de Arturo Ripstein a la Argentina fue organizada por la Embajada de México y 
el Instituto Mexicano de Cinematografía. 



*entrevista publicada originalmente en la revista Archivos del Sur

Entrevista


“Me gustan los personajes muy marginales, con sentido de la vida marginal. Me he dado cuenta a través de la experiencia que esos personajes me dan para hacer una mejor narrativa, aunque no los invitaría a comer. Me gusta mostrar que no vivimos en el mejor de los mundos posibles”. 


Pregunta:





¿Qué opina de los directores  Woody Allen y Pedro Almodóvar?

Respuesta:


Arturo Ripstein:






Me gustan mucho algunas cosas de ellos. Pero es muy difícil contestar, se habla a 
partir de la envidia. De Woody Allen me gustan muchas cosas, pero a veces en las películas
 de él se sienten como instrucciones para ser cosmopolita, donde nos 
indica qué neurosis tener, qué películas ver. Como cineasta me interesa muchísimo.
 Es un director que filma la película y la vuelve a filmar, la filma dos veces.  
Almodóvar, al principio, cuando comenzaba su carrera me interesaba, después se
 volvió el director más importante del mundo y eso evidentemente lo obligó a hacer concesiones...



Paz Alicia Garciadiego:





Básicamente coincido con Arturo, después de 18 años de estar filmando juntos. 
Woody Allen no me interesa mucho. Sus películas están muy basadas en el diálogo, 
tiene fascinación por Nueva York y para mí Nueva York ya no es el centro del 
mundo. En cuanto a Almodóvar me gustaban las películas de él que no tenían 
corrección política. La corrección política  es algo que está acabando con el cine, 
es una forma de censura.



¿Qué otros directores le interesaron?


Arturo Ripstein:





Los cineastas que me interesaron fueron Ford, los de la nueva ola francesa:
Resnais, Chabrol, Truffaut, Kurosawa, ellos me abrieron los ojos. También dos o 
tres italianos y en México Buñuel. El cine mexicano es un cine de público cautivo. 
El cine pasa ahora por una etapa tremenda, casi ha desaparecido el cine periférico.
Hoy se hace cine para festivales.





¿Ha visto algo de cine argentino?





Arturo Ripstein:

Estuve de jurado en el Festival de San Sebastián. En la sección del Festival 
“Horizontes latinos” de 15 películas, 10 eran argentinas. No se puede ver 
demasiado cine argentino en México como no se puede ver cine mexicano en 
Argentina. Porque el distribuidor dice “no tiene potencial” y esa es la censura más terrible, la censura económica, como cuando se presenta un proyecto para hacer
un film y alguien dice: “no es viable”. México antes tenía una producción de más
 de cien películas al año, luego pasó a producir entre 8 y 10 films. La producción 
sin dinero del estado no tiene ningún sentido.





¿Qué futuro le ve al cine? Buñuel en un reportaje dijo que no le veía mucho futuro 
a la industria cinematográfica debido a sus costos

Arturo Ripstein:





El cine tendería a volverse como la literatura o la pintura, cada vez más elitista. 
Es posible que esto sea así. Si México todavía edita cuatro mil ejemplares de una 
obra de Octavio Paz o de Carlos Fuentes, ¿por qué voy a tener yo más público que
ellos? Estoy muy lejos de García Márquez o de Pedro Almodóvar, no sé si me
 parece bien o mal, me asusta muchísimo y si puedo seguir engañando a los
productores, pensarán en hacer las películas más pequeñas, para poca gente. 
También hacer cine digital, es una opción, da una certeza de que lo que se está 
haciendo no es la última película. Porque si uno piensa en “tengo que hacer una 
buena película” se paraliza. Se puede seguir pensando “tengo que hacer una 
película” y eso basta.





¿En qué proyecto está trabajando actualmente?

Arturo Ripstein





En la adaptación de una novela, “Carnaval de Sodoma” de Pedro  Antonio 
Valdéz, un escritor dominicano.


Me gustan los personajes muy marginales, con sentido de la vida marginal. Me he
 dado cuenta a través de la experiencia que esos personajes me dan para hacer 
una mejor narrativa, aunque no los invitaría a comer. Me gusta mostrar que no
 vivimos en el mejor de los mundos posibles.





¿Recuerda algún consejo que le hayan dado?





Arturo Ripstein

Sí, el de mi padre: Por qué mejor no estudias derecho antes de ser director? Mi 
padre era productor de cine y así aprendí el oficio, estaba cerca de Buñuel, veía 
cómo filmaba él, yo tenía 17 años y estaba convencido de que lo podía hacer mejor 
que él. Buñuel me dijo: “si quieres hacer películas ten respeto por lo que vas a h
acer”. Hay que hacer las películas que no te traicionan, yo he tratado de cumplirlo. Buñuel decía: lo importante es que no te traiciones. Si tuviera que dar un consejo 
a un joven cineasta le diría “hay que persistir sin esperanza”.





Usted habla de una traición ética, y ¿qué es lo que ocurre con el cine, es similar a 
la literatura, donde el escritor es el primero que se traiciona, porque escribe cosas
que no sabe que va a escribir?





Arturo Ripstein

No hay diferencia entre el cine y la literatura en ese sentido, porque en todo lo que 
uno emprenda el resultado puede ser deleznable, no el hecho de hacerlo.





© Araceli Otamendi – Todos los derechos reservados