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jueves, 5 de noviembre de 2015

Entrevista al escritor Javier Claure Covarrubias

Javier Claure Covarrubias


Javier Claure Covarrubias nació en Oruro, capital folklórica de Bolivia. Es miembro del Pen-Club Internacional, de la Unión Nacional de Poetas y Escritores de Oruro (UNPE) y de la Sociedad de Escritores Suecos. Ejerce el periodismo cultural. Tiene poemas y artículos dispersos en publicaciones de Suecia, Bolivia y en diferentes sitios de Internet.
Fue uno de los organizadores del Primer Encuentro de Poetas y Narradores Bolivianos en Europa (Estocolmo, 1991).
Ha estudiado informática en la Escuela Real de Tecnología (Kungliga Tekniska Högskolan) y en la Universidad de Uppsala. También estudió matemátias en la Universidad de Estocolmo, casa de estudios donde además obtuvo una maestría en Pedagogía.
Formó parte de la redacción de las revistas literarias "Contraluz" y "Noche Literaria". Algunos de sus poemas han sido seleccionados para las siguientes antologías: "El libro de todos" (1999), "La poesía en Oruro" (2005), "Poesía Boliviana en Suecia" (2005), "Antología comentada de la Poesía Boliviana" (2010) y "Antología de la poesía universal, poetas del siglo XXI" (2010). Forma parte del "Diccionario de autores orureños" (2007).
Ha publicado "Preámbulos y ausencias" (2004), "Con el fuego en la palabra" (2006) y "Extraño oficio" (2010). En 2014 publicó el libro "Réquiem por un mundo desfallecido.
A raíz de la lectura de este último libro de poemas que el autor me envió desde Suecia,
decidí entrevistarlo a través de internet. A continuación se puede leer  la entrevista:

Araceli Otamendi: ¿En qué te inspiras para escribir los poemas de este libro?


Javier Claure: Pues mira, en general me suelen inspirar hechos históricos, imágenes, una mujer, conceptos, paisajes de la naturaleza, las adversidades de la vida etc. Pero también me conmueven las cosas simples y pequeñas como, por ejemplo, el vuelo de una golondrina, el colorido de los árboles en otoño o una hormiga caminando por un tronco. En fin, el poeta se inspira en la vida, el amor y la muerte. Entonces, tomando en cuenta todos estos aspectos, este libro surgió, sin ataduras, para sacar a luz ese lenguaje especial con el que lloro, amo, odio y denuncio las miserias de este mundo esquizofrénico. Y debo decirte que este poemario contiene más poesía social en comparación con mis dos libros anteriores: "Preámbulos y ausencias" y "Extraño oficio". Hace un tiempo atrás hice un viaje hermoso por algunos países de África. Estuve en Juffure, un pueblo de Gambia. De ese lugar salió, a latigazos, el joven Kunta Kinte para nunca más volver a encontrarse con su familia. En Senegal he visitado la Casa de los Esclavos en la Isla de Gorée. Por lo tanto, no podía faltar, en este poemario, un poema dedicado al bello continente africano. Como tampoco podía faltar un poema dedicado a Palestina. Otros poemas están dedicados al medio ambiente, a la belleza femenina, al tiempo, a la noche etc.

AO: Se puede leer en estos poemas cierto desencanto hacia algunos temas, el título "Réquiem por un mundo desfallecido" ya dice algo de esto. ¿Tenés esperanza que se mejoren algunas situaciones que se producen en el mundo?


JC: Tienes razón, el título de este poemario hace alusión a ciertas injusticias que se han cometido hace muchísimo tiempo y que aún se siguen cometiendo en nombre de la democracia, de un nuevo orden mundial y de una integración que no existe. Pero ¡ojo! no soy fatalista, al contrario, estoy esperanzado en que vendrán tiempos mejores. Las relaciones humanas siempre han sido conflictivas durante la historia de la humanidad. En el siglo XIX, gente de algunos países europeos viajaban por África, América Latina y otros lugares; y sometían a los pueblos a la esclavitud. Usurpaban territorios con sus armas de fuego y saqueaban todo lo que estaba a su alcance. Ejemplo de estos actos darwinistas tenemos en América del Sur y el Caribe: Inglaterra arrebató las Malvinas a Argentina, Estados Unidos expolió Guantánamo de Cuba y el Litoral boliviano fue usurpado con una bestial invasión militar. Es decir, esos tiempos se caracterizaban por la fuerza bruta, el despojo, la piratería y la barbarie. Pero ahora estamos en el siglo XXI, el mundo ha dado muchas vueltas y surgen nuevos paradigmas. Se ha caído el Muro de Berlín, Estados Unidos ha devuelto el Canal a Panamá, los países bálticos han vuelto a ser independientes, Etiopía ha devuelto el puerto de Massawa a Eritrea etc. Pero a pesar de estos grandes avances, en la humanidad, hay algunos países que se han estancado en pensamientos y doctrinas del siglo XIX. Es más, inventan historias y tratan de divulgarlas por el mundo. Es decir, actúan bajo esa famosa frase: "miente, miente que algo quedará", pronunciada por el Ministro de Propaganda nazi Joseph Goebbels. Los hechos tienen que realizarse con justicia. En ese contexto, el Estado de Palestina debe ser reconocido por todo el mundo, las Malvinas y Guantánamo tienen que estar bajo control de sus dueños. Y para que exista una integración, en pleno sentido de la palabra, en el Cono Sur de América, Bolivia tiene que tener una salida soberana hacia las costas del Pacífico, como lo tuvo antes, para diversificar su industria y su economia.

AO: Si bien vivís hace muchos años en Suecia, tu país natal Bolivia está en tu corazón y en tu literatura. ¿Cómo viven los recuerdos de Bolivia para escribir? ¿Es como la infancia que siempre es motivo de inspiración para los escritores?

JC: Cuando uno vive fuera de su país muchos años, como es el caso mío, siempre existe una nostalgia por el país de origen. Y esa añoranza se agudiza en Navidad, Año Nuevo, Carnavales o cumpleaños de familiares. En otras palabras, no significa que esté pensando todo el tiempo en mi tierra natal. Creo más bien que llevo una Bolivia portátil en mis adentros. Y, en mi caso, ha sido reflejada en algunos de mis poemas. En mi primer libro hay una poesía que titula "Mi patria", y en el segundo un par de poemas hacen referencia a mi país. Pues en este mi tercer poemario hay tres poemas dedicados a Bolivia. Por supuesto que la infancia es un gran motivo de inspiración para todo poeta o escritor. Concretamente el poema "La palliri" es una inspiración de mi adolescencia. Cuando subía, con mis amigos, al cerro Pie de Gallo donde se encuentra la mina San José en los alrededores de Oruro, nos encontrábamos con esas mujeres llamadas "palliris". El apelativo de "palliri" viene de la palabra quechua "pallar" que significa recolectar. La "palliri" es una mujer que trabaja fuera de la mina y recolecta o separa, a martillazos, el mineral de las piedras. Nací en la capital folklórica de Bolivia, en donde cada año se realiza un fastuoso Carnaval. El Tío de la mina, personaje mítico en las minas de Bolivia, es uno de los protagonistas de este Carnaval. A este personaje he dedicado un poema. El poema "Pertenencia quechua" está dedicado al Litoral boliviano arrebatado hace más de un siglo.

AO: ¿Qué poetas te inspiran?


JC: Bueno, en realidad hay muchos poetas que me inspiran. Para citar sólo algunos: Antonio Machado, Jaime Sáenz, Alfonsina Storni, César Vallejo, José Martí, Alejandro Jodorovski, Gonzalo Rojas etc.

(c) Araceli Otamendi - Archivos del Sur

nota relacionada:
http://www.archivosdelsur-lecturas.blogspot.com.ar/2014/12/requiem-por-un-mundo-desfallecido.html

jueves, 25 de junio de 2015

Entrevista al escritor José Viñuela

 

(Buenos Aires)

 
José Viñuela Mondín nació en Resistencia, Chaco, en 1965. Hijo de Adolfo Viñuela, locutor y periodista de vasta trayectoria -locutor del ISER, trabajó en LT5 Radio Chaco y también en Radio Nacional - Resistencia  y canal 9 de la Provincia del Chaco - y de Adolfina Mondín, poeta y y primera mujer periodista de la Provincia del Chaco - detenida durante la última dictadura militar y obligada después a vivir lejos del lugar donde vivía, tenía su familia y trabajaba - José Viñuela pronto se inclina por los medios de comunicación como su profesión.
En 1984 inicia su carrera como locutor en LRA 26, Radio Nacional. En 1993 produce y conduce los programas Chicos y chicas y VETEVE en el canal 9 de la televisión de Resistencia. Entre 2009 y 2011 se desempeña como docente titular de Práctica Integral de Radio en la filial Chaco de ETER (Escuela Terciaria de Enseñanza Radiofónica). A lo largo de su carrera obtuvo ocho nominaciones de APTRA y tres premios Martín Fierro, además del premio FUND-TV por el contenido educativo de sus programas. Actualmente conduce Palabra por palabra en Radio Libertad, es director de G4 CREARE S.A. y gerente de Relaciones Públicas de GHIGGERI EMPRESAS. El pacto publicado por Emecé es su primer libro.
El libro es una historia de amor entre una abuela y su nieto, y también un pacto entre esos dos seres que cobra sentido después de la muerte de la mujer. Es también una historia real, una búsqueda del amor y de la felicidad.
Más cerca de los sueños y de las emociones que de los hábitos y obligaciones insatisfactorias, el libro cuenta una historia real, hecha de renuncias, desarraigos, encuentros, despedidas, odios y amores.

¿Es la libertad la puerta a la felicidad? ¿Hay otro destino que el amor? ¿Tiene sentido atarse a relaciones, hábitos y obligaciones insatisfactorias? ¿Qué pasaría si dejáramos atrás lo que no nos hace felices y fuéramos detrás de nuestros sueños? son las preguntas a responder en esta historia.


Estas son algunas de las cosas que dijo José Viñuela en la entrevista:

"Vengo de una familia de intelectuales"

"Cuando más intelectual es una persona menos espiritual es y más problemas tiene en la vida "

"A la casa de mi vieja iba Borges, a él no lo conocí. Me invitaron al cumpleaños 90 de Borges, Borges ya había muerto, en el café literario de Sánchez de Bustamente y French, estuve con María Kodama, estaba Graciela Borges, un montón de gente, les puedo decir con seguridad que no conocí a ninguno que sea feliz, no conocí a ningún intelectual feliz"

"Es la búsqueda del amor"

"Es una gran historia de amor, es una gran aventura, es una manera digna de vivir la vida"
ver entrevista en YouTube:
 
 https://youtu.be/ZAzWpn7AD3Y

 
 
 

lunes, 15 de junio de 2015

Entrevista al escritor Doménico Chiappe


Doménico Chiappe - foto (c) Lynda Ontiveros

(Buenos Aires)

Tiempo de encierro, novela del escritor y periodista Doménico Chiappe nacido en Perú, criado en Venezuela y radicado en España, publicada por la editorial Lengua de Trapo, es un libro de denuncia y un pedido de justicia social.



El deshaucio que afecta a una pareja, en España, donde la mujer está esperando un hijo es el tema central de la novela que inspiró también un video arte.

Cuando Doménico Chiappe me envió el video, con la noticia de su estreno, el tema me empezó a dar vueltas. Le hice algunas preguntas vía correo electrónico. Después leí la novela. Esta es la entrevista.



A.O.:-¿Qué fue lo que te inspiró escribir Tiempo de encierro? ¿los casos de deshaucio en España? ¿el caso de los inmigrantes latinoamericanos?

D.C.: -La novela combate el discurso oficial que, en este caso, tiene dos pilares: Uno, que la persona afectada por la crisis es culpable por haber "vivido por encima de sus posiblidades". Dos, que la crisis es producto de las políticas sociales de los países del Estado de bienestar, y no del saqueo financiero y especulativo que se ha desatado en estos años, y que sigue existiendo a pesar de la crisis.

En España, en la Europa débil, está ocurriendo lo que sucedió en Latinoamérica en los 80, que fue laboratorio de recetas económicas maceradas teóricamente, y que apuntaban a aumentar la desigualdad económica. Fracasaron. Los casos de Argentina y Venezuela están allí para certificarlo, junto al de otros países. Aunque parezca increíble, ahora se aplican en España y los otros países "PIGS" (cerdos en español: Portugal, Italia, Grecia, Spain). Y se ven los costes de esa desprotección social pero también de la imposición de los caciques de las finanzas. Los desahucios son la punta de iceberg.

Los cambios políticos que han sucedido en España en estas semanas se debe a que la libertad de expresión expone al ciudadano a las paradojas: se rescata la banca con dinero público y los edificios vacíos pasan al Estado, pero, al tiempo que se permite desalojar a familias de sus hogares, gracias a la desprotección de una ley obsoleta que los gobernantes se niegan a modificar, esos edificios vuelven a pasar a manos privadas, en forma de fondos buitre, a precio de saldo. Esa sensación de enorme injusticia que se comete al desproteger al ciudadano, junto al respeto a las reglas de juego, que en España no han sido modificadas como sí ha sucedido en otros países, ha propiciado que se hable de una regeneración de la clase política. Ahora está por ver si este cambio llevará a una mayor protección del ciudadano frente al poder de toda clase.

A.O.:-¿Hay alguna conexión entre tu propia vida y la de los personajes de la novela?


D.C.:- Los personajes y sus tramas son ficción. Pero el caso de embargo es real. En el caso del inmigrante, que protagoniza los capítulos alternos, tomé la sorpresa del recién llegado, que pudo ser la mía, ante la ciudad que diez años después es retratada de una forma más cruda.

A.O.:- ¿Cómo definirías a Tiempo de encierro: novela, novela- ensayo?


D.C.:- Esta novela son cuatro libros que viven en uno solo. Está el libro de Igrid, el de Maelo, la distopía que se cuela en forma de serie televisiva, y el ensayo que pronuncia Igrid, dirigiéndose a la criatura que se forma en su útero.

A.O.:- ¿Qué datos de la realidad has usado para escribir el libro?


D.C.:- Me nutro de la realidad. Cuando perfilo los personajes, puedo pasar mucho tiempo, a veces años, mirándolos en la calle, viendo cómo se comportan ante tal o cual situación, interiorizándolos. Así los creo, así toman de la realidad lo necesario. Por eso en este libro hay mucha táctica de investigación que un periodista aplica en el campo, pero también mucha meditación. Por otra parte, al tratarse de un caso judicial, me he ceñido al procedimiento real, a las formas, a las facturas, al nombre de la entidad financiera...

A.O.:- ¿Cuál es el estado psicológico de la protagonista del libro: miedo, resistencia?


D.C.:- Es algo que debe determinar el lector a partir de los hechos que se narran. Esa participación del lector es clave en este libro, pero también en todo lo que escribo. Intento que la historia viva más allá de las páginas, que ocupe su pensamiento durante mucho tiempo, mientras desentraña cualidades y motivaciones.

A.O.: -¿Qué es lo que ocurre en la pareja de protagonistas cuando ella se entera del deshaucio?


D.C.: -Queda patente una incomunicación, creada con motivos "inocentes", pero que generan gran dolor. La pareja debe enfrentar no solo la opresión exterior, sino también sus fibras internas, para tratar de reconstruirlas al tiempo que resiste.

A.O.: -El personaje Maelo, ¿cómo vive la relación con Igrid una vez que los dos conocen la noticia de que perderán la casa?


D.C.: -La novela funciona por contastes constantes. Entre ellas, la más potente, a mi juicio, la de perder un hogar mientras quien lo pierde se está convirtiendo en uno (su cuerpo embarazado). Otro es las distintas actitudes de Igrid y de Maelo. Mientras ella se atrinchera, él pasa al ataque en una desesperada huida hacia adelante.

A.O.:-¿Qué pasa con el niño que va a nacer?


D.C.: -Buena pregunta. Si nace, quizás aparezca en otro libro.

(c) Araceli Otamendi

DOMÉNICO CHIAPPE

Escritor y periodista. Nació en Perú (1970) y se crió en Venezuela, donde ejerció como periodista en los diarios El Nacional y TalCual. Es autor del libro de crónicas Cédula de identidad (La Guaya, Caracas, 2014), las novelas Tiempo de encierro (Lengua de Trapo, Madrid, 2013) y Entrevista a Mailer Daemon (La Fábrica, Madrid, 2007), el ensayo Tan
real como la ficción, herramientas narrativas en periodismo (Laertes, Barcelona, 2010), y las obras multimedia Basta con abrir las puertas de un hotel y Tierra de extracción. Vive en España, donde colabora con revistas como Etiqueta Negra y Fronterad. Ha dictado conferencias e impartido talleres sobre narrativa, periodismo literario e hipermedia.

www.domenicochiappe.com


video Tiempo de encierro
https://www.youtube.com/watch?v=ZmpWDoC468Y









 

martes, 16 de diciembre de 2014

Origen de un escritor - entrevista a Reinaldo Edmundo Marchant por Ariel Fernández

tapa del libro El lugar donde la Nube Paraba - Reinaldo E. Marchant,
editorial Amanuense

 













(Santiago de Chile) Ariel Fernández



Agito la antigua fotografía, portada de esta entrevista. Observo a aquel niño de año y medio. Junto a su mascota, posando como parte de la familia. Impresiona la precariedad. Los zapatitos. Ropa básica. Pantalón corto. Que envuelve al pibe de mirada serena y honda, acaso misteriosa, dando a entender que se llama Reinaldo Edmundo Marchant, que a nada teme. Y que no le importa lo que lleva puesto. Lo suyo está adentro. Quizás en el corazón. O detrás de esa mirada tranquila, punzante, dirigida a modo de desafío al destino que le tocó.

La imagen nos lleva al pasado. Principio de los sesenta. Nos lleva, por sobre todo, al charco. Zona donde nació y se crió quien sería uno de los principales creadores chilenos de las últimas generaciones.




-¿Qué sientes al ver esa fotografía?- indago.

-Felicidad…-sonríe con placer.

-¿Felicidad?

-La expresión de ese niño es templada, de combate, no de enojo, de que "los de abajo no se rinden". Hasta mi perro, el Barry, se halla en postura definida, dejando su huella para la posteridad… ¿O no?




Toma la fotografía y la acaricia con la vista. En ningún instante deja de sonreír.



-¿Usted piensa que debería sentir tristeza? me consulta. Asiento-. A mis amigos les digo que si no hubiera sido un culisucio no hubiera conocido a Presidentes de la República ahora suelta una contagiosa carcajada-. Realmente tuve una infancia feliz porque soñaba e imaginaba en cosas que, a veces, me avergüenza señalar…


- Qué asunto, por ejemplo.

-Que alguna vez, en algo que valía la pena, iba a utilizar el apellido Marchant de mi madre… En gratitud por todo lo hizo y regaló a sus hijos.

-¿Se lo contaste a ella?

-No. No soy de contar las cosas que haré. Y no soy de demostrar las cosas que he hecho. Esos temas lo trato con el Mister (Dios), tomo fuerza, y persevero.

-¿Y al "Mister" nunca le has reclamado por venir de esa condición social?

- Se lo he agradecido. Es hermoso salir de ahí y lograr cosas que muchos chicos hartados de bienes nunca se aproximaron. Además, ese camino pantanoso me llevó a conocerlo en mis más tempranos días. Y eso fue un premio que no estaba en mis planes. No sé si le respondo la pregunta…







El motivo de la nota es la publicación de su última obra, "El lugar donde la nube paraba", un conjunto de relatos donde, por primera vez, deja entrever de manera explícita su amor a Dios. Pero lo suyo no es fanatismo. O asunto meramente clerical. Hay una razón más bella y…¡dramática! Esa de un niño semi huérfano, pobre, que nació en un lugar despoblado, sin agua, luz, baño, y que de tanto contemplar las estrellas se fue haciendo amigos de los paisajes y de Cristo.

Al igual que la gratitud hacia su madre, quiso corresponder con textos la amistad que ha sentido de Dios.




Ojeó el libro.



-¿Te gustó cómo quedó? pregunto.
- ¿El libro? Apruebo-. Más o menos. Me gustaría crear otras cosas más …bonitas…


-¿Más bonitas?
-Es lindo tener esos deseos, hacer cosas bonitas y resume-. Lo bonito sólo se supera con algo más bonito. A veces todo es muy feo. Por ello es bueno procurar lo bonito. No importa que no se consiga, como puede ser el caso de los relatos que tiene en la mano señala, humilde.





Cierro el libro. Lo agradece. Comenta que le desagrada ver sus libros. Que una vez que los escribe no los lee más. Cambio de tema. Lo llevo a esa niñez que, según los especialistas, está la fuente de lo que seremos cuando crecemos.

-¿Qué imagen recuerdas o te impacta de ti cuando eras ese pibe que aparece en la imagen?

-Por una razón que nunca entenderé, apenas mi madre partía al trabajo, al despuntar el día, bajaba sigilosamente de la cama, abría la puerta y me sentaba en una piedra, con las dos manos abiertas apoyando mi quijada. Desde ahí, miraba con un deleite que no puedo describir el corazón extraordinario del amanecer. Toda precariedad material quedaba empalidecida por aquello magnífico que observaban mis ojos. Esa imagen, a menudo la evoco y, creo, me retrata entero.

-En un lugar pobre…

-Muy pobre. Yo nací en lo que se conoce como "población callampa", sinónimo de villa miseria de Argentina, Cantegril de Uruguay, o favella de Brasil.

-¿Cómo era el lugar?
-Desolado. Con escombros. Sin agua ni luz. Sin piso ni baño. Esa fue mi cuna de nacimiento, la geografía y la patria que me recibió y resume, siempre riendo-. ¡A toda honra!


-¿Recuerdas lo que pensabas sentado en esa piedra?

-Sí. Esos asuntos, tal vez por lo conmovedores, quedan flotando para siempre en lo más profundo de la emoción humana. Yo era consciente de la carencia, no así de la miseria. No me sentía un niño vulnerable, aunque nunca recibí un juguete para mi cumpleaños o en navidad, por dar un ejemplo. Tampoco sentía pena. Creo que no lo necesitaba. Aprendí a contemplar la sublime belleza de las estrellas y de la luna, ahí estaban mis juguetes, mis amigos: la luz y el agua que faltaba en la tierra, llegaba desde lo alto, en eso pensaba… Y me era suficiente.

Lo quedo mirando con ojos estupefactos, esperando que bajara una lágrima, nada. Sonríe. Contagia su actitud. Hay en él una hombría e ingenuidad que llama la atención.




-La belleza de alto…-susurro, casi para mí.
-La belleza de abajo continúa-, de la tierra, jamás se acercará al universo perfecto. Mis primeros amigos fueron los colores, las imágenes, las aves, luego vienen los terrícolas suelta otra carcajada-. A los niños les enseño a contemplar la eclosión de maravillas que, a modo de tesoros, danzan frente de nosotros. Si un niño aprende prontamente a amar las sombras de un álamo, jamás aniquilará un árbol. Si le enseñas a amar la Naturaleza, respetará con la mejor humanidad a las personas.






 

¿Qué opinan ellos?

- Algunos recogen el guante. Pero todos se quedan pensativos, y eso importa, que piensen. Es bonito enseñar a pensar, contemplar e imaginar. Ya ves, sigo luchando contra lo imposible…

-¿No te agota?

-Es bello hacerlo. No soy de repetir monotonías. Sé que el Mister me acompaña en esto. A veces me deja solo. Pero insisto y Él regresa. Debo ser muy porfiado…





El futuro escritor viviría dos años en ese lugar despoblado. Enseguida vendría un largo periplo: se mudaban constantemente de casa. Su enseñanza básica de ocho años la cursó en cinco establecimientos distintos. Dice que hasta eso fue bueno: pudo conocer muchos amigos y profesores, con sus distintas personalidades y formas de ser. Que aquello le ayudó a conocer más a la raza humana. Y muchas realidades.

A los diez años recaló en San Miguel. Ahí recibió el aprecio de un profesor que no olvidaría jamás: Roberto Urtulla.




-¿Guardas buenos recuerdos de maestros?

- Sí, muchos. De varios.

- Hay alguno en especial…

- Don Roberto Urtulla. Lo conocí en la escuela República de Haití y me llevaba de alumno "oyente", un curso más arriba, por la tarde, a la escuela Hermanos Matte, que estaba frente del Zanjón de la Aguada. Ambos colegios todavía se mantienen. Y la suciedad de ese canal, ahora, corre por unos tubos bajo la tierra. Antes lo hacía a tajo abierto.

-¿Debías cruzar ese sucio canal de la Aguada?

-Claro. Lo hacía muy temprano y lleno de alegría. Recibir el amanecer sigue siendo un encanto para mí.

-Cuando ganaste el año 1988 el Premio de Novela Andrés Bello, escribiste una nota a tu profesor Roberto Urtulla.

-Soy de agradecer todo, hasta lo mínimo. Eso me lo enseñó mi madre.

-¿Tienes esa nota?

Me la entrega. Me autoriza a publicarla. Aquí va:







16 de octubre de 1988





Querido Profesor Roberto Urtulla:

Esperé que pasara algo del ruido que me ha ocurrido la semana anterior para escribir esta nota con mi absoluta emotividad. Acabo de recibir un honor, el Premio de Novela Andrés Bello, asunto que jamás imaginé ni busqué. Sucedió apenas días después del histórico Triunfo del "NO". Cuando me comunicó la noticia don Enrique Lafourcade, quedé un instante en silencio, no sin palabras ni acción, y pensé en mi madre y en usted. Recordé todos esos días difíciles pero felices, cuando atravesaba la Línea y el Zaguán - yo lo llamaba el Charco-, solito con mis cuadernos y libros camino a la Escuela. Muchas veces me detenía en esos pastizales, porque veía una flor encantadora o brincaba repentinamente un palote, y ahí me encontraban compañeras y compañeros, a quienes nunca develé mi secreto. Sin usted, sin esas enseñanzas que brindó al niño modesto de arrabal que era yo, sin aquel afecto y su ejemplo, nada de esto hubiera ocurrido, porque si algo debo agradecer a ese Premio es, precisamente, que me ofrece la posibilidad de decir que su corazón generoso marcó con estrellas mis sentimientos. Don Roberto: el día que me otorgaron esa distinción, rodeado de prensa y personalidades, llegué y regresé con su imagen en mis pensamientos, nada me importaba que aguardar un poco de paz y escribir una nota de su estudiante agradecido, el adolescente que los días lunes izaba la Bandera, que salía al pizarrón sin complicaciones y que, como solía decirme, aprendía con una sonrisa en los ojos.

Entrañable Profesor: sé que vendrán días difíciles, mucho más de los que he experimentado. Ignoro dónde llegaré. Sólo me nace asegurar que me levantaré de las caídas y continuaré, hasta que suene la campana de recreo. Me pone contento saber que en este recorrido, la pedagogía de su voz será el resplandor que ilumine esas tardes que soplan bruma. Con esa corteza me defenderé y avanzaré, de tanto en vez a alguien le contaré algo de mi Maestro, lo haré con la misma emoción que ahora tiene mi corazón.

Reciba un gran abrazo y mi gratitud eterna.




Reinaldo Edmundo Arriagada Marchant




P.S. Ya ve, he puesto todo mi nombre, largo como un racimo de bananas, que tanta curiosidad le generaba a usted.






-¿Qué te dijo cuando se la entregaste?

-¡Yo no se la pasé directamente! Sentí que no era necesario hacerlo. Un amigo le llevó la carta.

-¿Se comunicó contigo después?

-No. Pero me envió con mi amigo unas palabras escritas muy hermosas.

-¿Las recuerdas?

-Sólo el comienzo, que decía: "Hijo, presentía que tendría noticias tuyas y sabía que harías lo que estás haciendo".

-Te conocía bien.

No contesta. Sólo sonríe. ¡Bah, siempre sonríe!


(c) Ariel Fernández
Santiago de Chile




Ariel Fernández, escritor, ensayista, ex Vicepresidente de la Sociedad de Escritores de Chile, autor de diversas antologías de poesía y narrativa, director de talleres literarios, ha formado parte del Instituto de Cultura Chileno Argentino, y actualmente forma parte del directorio del Teatro Cariola.


En el blog de narrativa se publicaron dos cuentos del último libro de Reinaldo Edmundo Marchant, Nube y Luz, publicado por la editorial Amanuense (Santiago de Chile)

http://www.archivosdelsurnarrativa.blogspot.com.ar/2014/12/reinaldo-edmundo-marchant-nube.html

http://archivosdelsurnarrativa.blogspot.com.ar/2014/12/reinaldo-edmundo-marchant-luz.html

viernes, 14 de noviembre de 2014

Entrevista inédita a Mirta Arlt por Araceli Otamendi



 



(Buenos Aires) Araceli Otamendi

Mirta Arlt nació en Córdoba, en 1923. Era hija del escritor argentino Roberto Arlt y de Carmen Antinucci. Murió en Buenos Aires el 12 de noviembre de 2014. Su nombre completo era Electra Mirta Arlt. Según contó una vez, el nombre Electra fue elegido por su padre y Mirta, por su madre.

Era traductora nacional de inglés y Profesora de Lengua y literatura por la Universidad Nacional de Córdoba. Como profesora trabajó en varias universidades nacionales como la de Buenos Aires y la Universidad Nacional de Lomas de Zamora. Era también investigadora de teatro. Escribió numerosos libros y trabajos, entre ellos la novela El sobreviviente, premiada. También numerosos ensayos sobre la obra de Roberto Arlt y los prólogos a varias de sus obras como Los siete locos, 300 millones, La juerga de los polichinelas y El desierto entra a la ciudad. También trabajó como guionista en las adaptaciones cinematográficas de las novelas de Roberto Arlt Los siete locos y El juguete rabioso.

Recibió el Premio Municipal por su novela El sobreviviente y el premio Rául Doblas otorgado por Argentores.

Conocí a Mirta Arlt en el año 1986, cuando concurrí por primera vez a uno de los talleres literarios que ella coordinaba en la Sociedad Argentina de Escritores, en la sede de la calle Uruguay. Durante cinco años seguí participando en sus talleres, primero en la SADE y después con un pequeño grupo, en su casa. En el taller literario que ella coordinaba estudié literatura inglesa y norteamericana, literatura argentina, latinoamericana y europea, teatro, narrativa policial e hice investigación en literatura policial.

Esta entrevista inédita que le hice a Mirta Arlt fue realizada en la Sociedad Argentina de Escritores, en la época en que yo participaba de uno de los talleres literarios que ella coordinaba en esa institución en el año 1987.

Recuerdo a Mirta con cariño y agradecimiento.

Entrevista a Mirta Arlt por Araceli Otamendi

(Buenos Aires)

Mirta Arlt está de regreso en Buenos Aires después de un viaje a París donde participó en un homenaje a su padre, el escritor Roberto Arlt.

La literatura

Araceli Otamendi: - En ocasión de su último viaje a Paris ¿podría decirme cómo los intelectuales franceses ven la literatura argentina actual?

Mirta Arlt: - Yo creo que hay un gran interés por la literatura argentina en este momento porque los franceses están en un cierto estancamiento. No hay corrientes nuevas como en la época de Sartre, de Camus. Los franceses se encuentran mirando hacia afuera y eso hace que nos descubran y se interesen por los escritores de América Latina. No podría decir por qué. La intuición mía es que tienen el mito de lo exótico y miran hacia los escritores de América en busca de cierto exotismo pero no en corriente de pensamiento, buscan el color local, lo exótico que todavía piensan que existe en América. García Márquez, Rulfo, Vargas Llosa, eso que es tan característico y lo atribuyen a América Latina.

A.O.: - ¿Qué escritores argentinos son más conocidos?

M.A.: - Por ejemplo en el Pompidou hay una sala que se llama Borges, Sabato es alguien muy popular. Hay un grupo de escritores latinoamericanos muy conocido, Roa Bastos que es paraguayo, Onetti que es uruguayo, García Márquez, Juan Rulfo, Vargas Llosa.

A.O.: - ¿Qué escritor le impactó más y por qué?

M.A.: - Los escritores franceses no son gente de fácil acceso. He conocido a Phillip Soller. No puedo decir quienes me han impactado más. Hay un escritor Bianchotti que escribe en francés, Severo Sarduy, cubano, es ya francés. Habría que vivir mucho tiempo para saber. En este momento no hay un escritor que sobresalga en Francia. Me interesan más los escritores de nuestro país. Héctor Tizón, jujeño, me impacta más.

A.O.: - ¿Cómo vio el trabajo literario actual en Francia? ¿hay talleres literarios como en la Argentina, se trabaja en forma similar?

M.A.: - En Francia no, hay pocos talleres literarios, el taller literario es un fenómeno estadounidense. Los nuevos escritores surgen de grupos, de revistas literarias, no hay un movimiento. A lo mejor hay un núcleo muy pequeño. Se reúnen una serie de personas que tienen una formación literaria a leer entre ellos. El taller literario se da más en España. Los diarios tienen poco espacio para publicar. Publicar es muy difícil.

A.O.: - La formación de los franceses ¿no les quita creatividad?

M.A.: - La formación es muy técnica. La crítica que se hace aplica modelos. El modelo de los estructuralistas hace una disección. Va aplicando categorías para analizar el cuento folklórico. Autores de crítica literaria aplican sus modelos técnicos, pero esa crítica no contribuye a hacerlos creadores. Por un lado están los creadores y por otro lado la gente que hace de su vida un oficio crítico muy riguroso que reduce el cuento y la novela a una serie de pautas que no son interesantes para el escritor. Este menosprecia el trabajo del crítico. El crítico nunca salta a la creación. Roland Barthes es una excepción porque escribió una novela. Su fuerte está en la investigación. No es un comentario de texto lo que estimula la sensibilidad del escritor sino encontrar técnicas del texto literario. El escritor no sale del campo de la crítica. La crítica es muy rigurosa, muy técnica, muy descarnada.

A.O.: - ¿Se destacan las mujeres intelectuales en Francia? ¿Cómo las ve?

M.A.: - La literatura femenina es muy importante. No se hace ninguna distinción entre literatura masculina y literatura femenina.

A.O.: - ¿Podría nombrar alguna que se destaque más, que sea descollante?

M.A.: - Marguerite Yourcenar, la primera mujer que entra en la Academia. Allá no hay barreras entre lo masculino y lo femenino. Hay muchas mujeres que escriben.


El homenaje a Roberto Arlt en París
A.O.: - ¿Cuál fue su participación en el homenaje a Roberto Arlt en París?

M.A.: - Mi participación fue armar una mesa redonda durante la exposición sobre Roberto Arlt.

Llevé todas las ediciones que se hicieron en la Argentina pero también las del extranjero, todas las traducciones que hubo de las obras, al portugués, al inglés, al italiano, al alemán y al ruso.

Primero participé de la organización de los elementos que conforman la muestra, libros del autor libros traducidos, y libros sobre el autor. Otro aspecto que se mostró fueron las cartas, manuscritos, fotografías de la época para que el público se ubicara en lo que pasaba en la Argentina de esa época. Hubo también un video. En el medio de la sala se instaló una pantalla y constantemente se pasaban los cuentos filmados, películas que se hicieron en televisión y luego la gente miraba las películas, los libros, los manuscritos, todo eso estaba en las vitrinas. Solamente se pudieron llevar dos películas: El jorobadito y El juguete rabioso. Los siete locos no se pudo llevar, no podría decir por qué.

Además hubo que organizar las mesas redondas que compartí con distintos especialistas de literatura y con los traductores. Se hicieron lecturas de trozos traducidos al francés, que fueron leídos en francés y en castellano.

A.O.: - ¿Qué significa Roberto Arlt para los franceses?

M.A.: - Para los franceses el interés por la literatura está en lo que ellos no han podido hacer. Nuestra manera de mezclar la fantasía con la realidad. Ellos descubren a Roberto Arlt porque la literatura es como algo simultáneo a través del tiempo. Lo que hay en las artes es una sensibilidad que lleva al campo de la pintura, de la literatura, aspectos, zonas, maneras de sentir del ser humano. ¿Por qué es importante Kafka? Aunque hubiera escrito solo La metamorfosis sería importante, porque resalta lo que es el proceso de desidentidad. Ese ser que se convierte en un bicho dentro de su propia familia, esa sensación de extrañeza que tiene el hombre de nuestro tiempo, que no tenía el hombre del siglo XIX. En el proceso de desidentidad, el hombre no sabe quién es ni qué es. Es un proceso típico del siglo XX que capta Kafka. En la literatura no hay progreso. Hay parcelas de la identidad que sólo pueden ser captadas por un escritor. Los tipos que encuentran una veta específica que hasta entonces no se había encontrado y encuentran la manera de decirlo son escritores. Roberto Arlt encuentra y dice lo que es el hombre angustiado (lo que escribió Camus) que pierde identidad.

Acerca de los escritores

A.O.: - ¿Alguna vez ha tenido el deseo de emular a su padre?

M.A.: - No, mi padre tenía problemas que tenía el hombre de ese momento histórico.

A.O. - Tal vez la pregunta debería ser ¿ha querido alguna vez alcanzar la fama de su padre?

M.A.: - Los escritores que han pasado a la historia no han pasado por famosos. Shakespeare, Moliere fueron perseguidos en su tiempo. La fama no tiene que ver con los valores. Depende cuáles son tus anhelos, si vos sos real, sos auténtico. Es el drama de Salieri frente a Mozart. Un escritor tiene su satisfacción en el momento que sabe que eso que ha escrito es definitivo. Que nadie lo podría haber escrito mejor y eso que querías expresar no lo expresó otro.

A.O.: - ¿Cuál fue la mayor satisfacción que recibió en el homenaje a su padre?

M.A.: - Yo ya estoy acostumbrada a las satisfacciones. Las satisfacciones dependen de lo que significan para cada uno. Mi mayor satisfacción fue ver que un escritor antes de morirse sabía que era un escritor. Nunca entró en la revista Sur, ni a la facultad adonde entraban los que se consideraban escritores. Si alguien te dice yo soy un gran escritor y no ha podido ver que lo han reconocido hay una gran satisfacción por su reconocimiento actual y por otro lado una gran angustia de que Roberto Arlt no haya recibido una satisfacción. Si yo entrara a creer que eso me corresponde sería una delirante. Yo lo recibo pero no me mareo.

En el plano personal me conmueve mucho más una conversación con alguien que una comida con caviar. Mis satisfacciones no son muy delicadas en cuanto al paladar. Me da lo mismo comer papas fritas con huevo que comer una codorniz ahumada.

A.O.: -¿Qué está escribiendo en este momento?

M.A.: - Varias cosas, entre ellas una novela.

A.O.: - ¿Cómo elige los temas de lo que escribe?

M.A.: - De pronto algo que veo, una frase, una palabra me moviliza, una cantidad de evocaciones. Las cosas que te movilizan son impensables. A veces es un sonido. De pronto es un episodio, una mirada. Las maneras de surgir el cuento, la novela son de lo más dispares. De pronto no sé si hay una receta, un orden pero los personajes van madurando. Es muy importante saber cuál es lo que vos querés plasmar de ese personaje o de ese cuento. La historia es como una estructura que está conteniendo muchos niveles de esa historia. Kafka escribe lo que se le ocurre, ese ser que se convierte en un bicho. La anécdota es lo que permite introducir una serie de contenidos para poner un perfume, cómo alguien siente un dolor, una alegría. El puro cuento es la anécdota por la anécdota misma. Es de una superficialidad alarmante. Cuando vos lees a Curson McCullers o a Salinger encontrás algo detrás de la anécdota. Los escritores siempre tienen dos o tres obsesiones.

A.O.: - Alguna vez ha comparado el matrimonio con el servicio militar ¿podría aclararlo?

M.A.: - Yo pienso que las experiencias de tipo sentimental, amoroso, de tipo afectivo tienen una gran margen de creación. Ese margen de creación que tiene una vía de realización, tiene que ver con la experiencia. Como un cuadro que se sigue pintando toda la vida. Eso tiene una gran parte de sufrimiento. Tiene un hecho doloroso. El servicio militar es una cosa penitencial. Cuando se vive y se reconoce que algunas relaciones han sido necesarias para adquirir cierta experiencia. El servicio militar ha servido para aprender a tirar. El servicio militar de la vida es aquello que es inesquivable, el derecho de piso que hay que pagar para vivir, para ser un ser humano en la vida. Lo de servicio militar es una humorada.

(c) Araceli Otamendi - Archivos del Sur
 

 

 

 

sábado, 4 de octubre de 2014

Entrevista a Adolfo Cáceres Romero por Javier Claure C.



Adolfo Cáceres Romero y su libro Nueva Historia de la Literatura Boliviana
 izquierda a derecha: Antonio Terán, Javier Claure, Adolfo Cáceres y un pintor.


Adolfo Cáceres Romero (segundo de la izquierda) junto a otros escritores
cuando recibieron el Premio Municipal
de cuento, 1967

                                      

 











Conversando con un artesano de la palabra
                                                          Por Javier Claure C.

(Estocolmo) Javier Claure C.
Adolfo Cáceres Romero nació, en Oruro (Bolivia), en septiembre de 1937. Cursó sus estudios primarios en los colegios “Ildefonso Murguía” y “Jorge Oblitas”. Salió bachiller del Colegio Nacional Bolívar de su ciudad natal. Posteriormente se trasladó a la ciudad de Cochabamba por motivos de estudio, en donde obtuvo el título de profesor de Literatura y Lenguaje. Desde ese entonces se afincó en esa hermosa ciudad. Fue becario en España y en Uruguay.
Cáceres Romero es un gran contador de historias y ha creado un universo literario propio. Su intensa producción abarca diferentes géneros: cuento, novela, ensayo, periodismo e investigación. Es así que se ha convertido en uno de los escritores más importantes de Bolivia, y en un abanderado de su generación. Sus obras han sido traducidas a varios idiomas, y han captado la atención de los lectores y los críticos nacionales e internacionales. Es merecedor de muchos premios y honores. Citaré algunos: En 1965, mereció una mención de Honor de la Universidad Técnica de Oruro (UTO) por su cuento “Copagira”. Dos años más tarde ganó el Primer Premio, con su cuento “La emboscada”, en un concurso organizado por la misma universidad. En 1982 ganó el Premio Franz Tamayo con su libro de cuentos “Entre ángeles y golpes”. En 1990 recibió la Gran Orden Boliviana de la Educación. Además es autor de obras valiosas como, por ejemplo, el Diccionario de la Literatura Boliviana e Historia de la Literatura Boliviana, escrito en cuatro tomos. Ha ocupado cargos importantes y ha representado a Bolivia en diferentes Simposios Internacionales de Literatura.
Hace diez años tuve la suerte de conocerle. Nos encontramos algunas veces en un café bohemio en pleno centro de Cochabamba. En otro viaje que hice a Bolivia, lo visité en su casa una tarde calurosa, pero con una brisa agradable; me acuerdo bien. Cuando toqué el timbre, me abrió la puerta y muy gentilmente me condujo hasta su living. Mientras me conversaba con entusiasmo, dándole una contundencia especial a sus palabras, noté su amor por los libros y la literatura en general. Entonces, inmediatamente me di cuenta que era como una biblioteca andando. Aquel día me obsequió su libro “La saga del esclavo”, novela histórica inspirada en el ejército expedicionario argentino en su paso por la Villa de Potosí. Para conocerlo más de cerca; dejemos que nos hable de literatura y otras cosas:
- Javier Claure: Tengo entendido que has escrito la “Nueva Historia de la Literatura Boliviana”, en cuatro volúmenes, ¿podrías contarme al respecto?
- Adolfo Cáceres: Debes saber que soy profesor de Literatura y Lenguaje; en tal situación, al enseñar en los colegios Literatura Boliviana encontré que, tanto Enrique Finot como Fernando Diez de Medina, historiadores de nuestra literatura, consideran que no existe la literatura boliviana, menos todavía una literatura aborigen, al extremo de que Ignacio Prudencio Bustillo, a comienzos del siglo XX, en su artículo “Literatura Boliviana”, reproducido por Carlos Medinaceli en “Páginas Dispersa” (1946) --donde reúne toda la obra de Bustillo--, éste dice: “De las razas que forman la población nacional, sólo la blanca posee genio artístico. Falto de imaginación y de sensibilidad, frío y reconcentrado, el indio es más apto para el trabajo material de arañar la tierra o ahondar en sus entrañas, que para atormentar su cerebro con las elevadas especulaciones intelectuales”, concluyendo su análisis con: “el indio no es poeta, ni músico, ni pintor por idiosincrasia”; por ahí también transitaban otros analistas de nuestras letras, como: Rosendo Villalobos, Juan Francisco Bedregal, Ángel Salas y otros; entonces, me propuse mostrar el esplendor de nuestra literatura, rebatiendo sus juicios en el primer volumen de mi “Nueva Historia de la Literatura Boliviana” (1987), dedicado a las “Literaturas aborígenes: Aimara, Quechua, Callawaya y Tupiguaraní”; el segundo tomo, que salió en 1990, trata de la “Literatura Colonial”; en el tercero, publicado en 1995, me refiero a la “Literatura de la Independencia y del siglo XIX”; finalmente, el IV volumen salió el 2012, con el título de “La Poesía Modernista y Social del siglo XX”. Actualmente estoy trabajando en dos obras sueltas, que de algún modo son complementarias a mi “Nueva Historia”: “Literatura Boliviana en el exilio” y “La novísima narrativa del siglo XXI”, con las  que espero culminar esta etapa de mi producción.
- JC: En un artículo que escribiste sobre la Guerra del Pacífico, decías que gran parte de los bolivianos sienten cada vez más lejano el retorno a las costas del Pacífico. ¿Qué opinas de la demanda marítima boliviana contra Chile?
- AC: El reclamo de los gobiernos civiles y militares se ha hecho repetitivo e infructuoso; de ahí que inclusive intelectuales y escritores de la talla de Jesús Urzagasti, quien en su novela “Tirinea” (1979), considerada novela fundamental de Bolivia, dice, más o menos, que, como él nació en un país sin mar, no sentía su ausencia. Lamentablemente, creo que muchos de sus lectores piensan lo mismo; sin embargo, nos llegó Evo Morales, un indígena nacido en Orinoca, pueblito perdido en el altiplano orureño; al acceder éste a la Presidencia del país, fue más contundente en su reclamo y hasta cambió de estrategia, haciendo que tal demanda se conozca en todo el mundo, al plantearla ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya. Ahora bien, aunque Chile ha sido arrinconado contra la pared, este país, amparado en su derecho de conquista, como lo han hecho las grandes potencias, no cederá el puerto soberano que se le pide de los 400 kilómetros de costa arrebatada; entonces, como el mar es una causa boliviana irrenunciable, habrá un día en que Bolivia estará en condiciones de reclamar no un puerto, sino la devolución total de su litoral; desde luego que para ello, Bolivia debe dejar de ser la nación débil  que es hoy; en base a sus ingentes recursos naturales, debe potenciarse, comenzando con educación y salud, de modo que su poderío esté por encima de las armas. ¿Te imaginas a nuestro país con gente bien formada, gozando de buena salud? Pasarán cien o más años, y Chile no tendrá más remedio que ceder.
- JC: En el pasado han existido en Bolivia dos movimientos culturales importantes. Me refiero a la primera y segunda “Gesta Bárbara”, en las cuales participaron grandes literatos del país. ¿A qué se atribuye la falta de un movimiento como ése en la actualidad?
- AC: Nada más ni nada menos a que los tiempos han cambiado. En 1918, “Gesta Bárbara” les dio cierta notoriedad a esos poetas y escritores; de modo que volvió a florecer en 1944. Ahora, siglo XXI, los escritores están más comprometidos con su trabajo literario, que con formar agrupaciones. Hasta la Academia Boliviana de la Lengua ha dejado de cobrar vigencia. Si piensas bien, el único nombre que nos llega de “Gesta Bárbara” es el de Carlos Medinaceli, pero no por ser miembro de esa agrupación, sino por su talento para la crítica y la creación literarias.
- JC: ¿De qué manera influye el nuevo proceso boliviano de transformación social y política en la literatura?
- AC: Si te fijas bien, recién podemos advertir los frutos artísticos de la nueva clase emergente. Ahora sabemos que una mujer indígena, como Luzmila Carpio, es una de las cantautoras más famosas del mundo, que da recitales en lengua quechua en los escenarios más exigentes de muchas ciudades europeas, asiáticas y americanas; actualmente ella reside en París; asimismo, uno de los más grandes pintores de Bolivia, cuyas obras se exponen en galerías de todo el mundo, es Mamani Mamani; en narrativa, Brayan Mamani es un notable exponente de nuestra literatura; eso no es todo, por cuanto van apareciendo nuevas figuras; tengo en mis manos, “El K’ita” (“El prófugo”), relato todavía inédito de Nolberto Marza Quispe, narrador indígena del ayllu de Uncallani, colindante al de Orinoca, en nuestro Oruro. .
- JC: ¿Qué es lo que te indujo a escribir “La saga del esclavo”?
- AC: Con esa novela incursiono en el ámbito histórico de nuestro país. Refleja los comienzos de la gesta independentista (1810), sobre todo el papel del primer ejército auxiliar argentino -comandado por el Dr. Castelli- en suelo altoperuano. Después de la victoria de Suipacha, el ingreso de Castelli en Potosí fue como una señal que nos develaría una serie de fastos sangrientos, hasta culminar con la separación del Alto Perú de las Provincias Unidas del Río de La  Plata. Lo que sí puedo decirte es que en “La saga”, abordo los hechos históricos con pasión y suspenso; cada episodio para mí era como un desafío para recrearlo de la manera más interesante posible; revivir esa época, no fue fácil, me llevó varios años de investigación; luego diseñar la obra y dar vida a sus personajes, fue más difícil todavía, por la cantidad de problemas que encontré; los mismos que se los planteé al lector y que, desde luego, tuve que resolverlos. Meterme a revivir las batallas y matanzas, como la de Guaqui y del 6 de agosto de 1810, puso a prueba mi capacidad de fabulación: No me puedo quejar de su resultado, por la favorable reacción de mis lectores; tanto así que luego me empeñé en escribir otra novela histórica, inspirada en la Guerra del Chaco y en la defensa de Boquerón, con el título de “El Charanguista de Boquerón” (2010), que fue galardonada con el Premio Nacional de Novela Marcelo Quiroga santa Cruz.
- JC: ¿Cuáles crees que son las mejores condiciones para escribir?
- AC: ¿Qué puedo decirte? Tal vez lo principal sea estar dispuesto a hacerlo, pese a las privaciones y dificultades que confrontará;  sin pensar si se trata de una tarea difícil, solitaria y no siempre bien remunerada. Pocos escritores viven de su obra en nuestro país. No es fácil estar sentado, cinco, seis, ocho horas, en fin, tecleando un ordenador para dar vida a una historia, durante meses y años. Eso sí, te puedo asegurar que las condiciones ambientales no siempre son las más propicias. Faulkner, al comienzo de su carrera trabajaba como albañil; de ahí que escribía en los momentos de descanso  sobre una carretilla volcada. Yo escribía los fines de semana, por cuanto de lunes a viernes dictaba clases todo el día, tanto en la Universidad Mayor de San Simón y a veces también en la Católica y en un colegio nocturno (Jesús Lara), del que luego fui Director, hasta mi jubilación. Trabajé 36 años en esas condiciones, pero nunca dejé de escribir.
- JC: ¿Qué es la escritura según tu parecer?
- AC: Podría decirte que es una forma de comunicación parecida a hablar, sólo que más complicada, por el manejo de códigos lingüísticos; sin embargo, no es tan simple, si te refieres a escribir una obra de arte. Este es un proceso notable que se facilita con un método nacido de la experiencia y la creatividad, aparte del talento para urdir tramas o expresar lo inefable, como ocurre con los poetas. Esta labor me ha llevado a escribir mi “Manual Práctico de Lectura y Redacción”, tal vez mi obra más exitosa, teniendo en cuenta que la octava edición se halla prácticamente agotada; ahora estoy trabajando en la novena, aclarándote que lo que hago es mostrar cómo funciona la Gramática en el proceso de gestación de una obra.


- JC: Por último, ¿Qué le aconsejarías a un escritor joven?
- AC: Primero, ese joven tiene que saber que la labor de escribir es muy seria, que exige una entrega total, a no ser que quiera ser un escritor liviano, prescindible, sin obra  trascendente. Si ambiciona la gloria, que desde luego no siempre la disfrutará en vida, tendrá que someterse de una manera total a leer y escribir, por encima de todo. Muchas veces se hace una labor ingrata, pues no faltan los que te ponen piedras en el camino, pero si eres persistente y tienes fe en lo que haces, nada de ello te afectará. Como ocurrió con Kafka y también con Edmundo Camargo, poeta nuestro que murió a los 27 años de edad; ambos jamás se imaginaron que sobrevivirían póstumamente, gracias a sus obras. Kafka marca con su nombre la actual literatura universal; en cambio, Camargo es uno de los más grandes poetas de Bolivia y América; nos dejó sus poemas en hojas sueltas, que tuvieron que armar otros poetas, como Jorge Suárez y Eduardo Mitre, para tener ese hermoso libro al que le dieron el título de “Del tiempo de la muerte” (1964), publicado póstumamente, el año que falleció.        
     
 
(c) Javier Claure C.

Estocolmo
entrevista y fotografías enviadas por Javier Claure C. para su publicación en la revista Archivos del Sur Javier Claure C. es un escritor boliviano radicado en Suecia



 
 


 
 



lunes, 1 de septiembre de 2014

Entrevista a la escritora e historiadora María Sáenz Quesada por su nuevo libro "Roque"



(Buenos Aires)

La escritora e historiadora María Sáenz Quesada publicó recientemente su nuevo libro "Roque", el presidente argentino que forjó la democracia moderna, en la editorial Sudamericana.
Entrevisté a María Sáenz Quesada en la redacción de la revista Todo es Historia de la cual es su directora desde 2010. En "Roque", la historiadora descubre a Roque Sáenz Peña como personaje histórico y también en sus distintas facetas: el político perteneciente a una generación romántica; el voluntario que se ofreció para luchar en la Guerra del Pacífico; el Presidente de la República Argentina que dio al país la ley electoral que lleva su nombre; el personaje romántico y sus episodios sentimentales.
María Sáenz Quesada es Licenciada en Historia, actualmente miembro de la Academia Nacional de la Historia y de la Academia Nacional de Educación, Directora de la Revista Todo es Historia.
Ha publicado libros como La República dividida, El Estado rebelde, Los estancieros, Mujeres de Rosas, Mariquita Sánchez, vida política y sentimental, Isabel Perón, la Argentina en los años de María Estela Martínez, La Libertadora, De Perón a Frondizi, Las cuentas pendientes del Bicentenario y La Argentina, Historia del país y de su gente. Es colaboradora del diario La Nación y de Perfil.
Fue Secretaria de Cultura del primer gobierno autónomo de la ciudad de Buenos Aires y directora del Museo de la Casa de Gobierno durante la presidencia de Raúl Alfonsín. Presidió el Instituto de Investigaciones Históricas de la Manzana de las Luces. Es oficial de la Orden del Mérito de Chile y Chevalier de l´Ordre des arts et des lettres de la República Francesa. Recibió los premios Konex de Platino (Biografía) y Santa Clara de Asís.