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sábado, 15 de diciembre de 2012

Entrevista a Sergio "Maravilla" Martínez, boxeador y escritor


Sergio "Maravilla" Martínez

Sergio "Maravilla" Martínez presentó su libro Corazón de Rey en Buenos Aires.

"Ni la falta de un plato de comida me quitó las ganas de luchar"

(Buenos Aires) Araceli Otamendi

El campeón del mundo de la categoría medianos Sergio "Maravilla" Martínez vino a Buenos Aires en el mes de octubre a presentar su libro Corazón de Rey, editado por Hojas del Sur. Sergio "Maravilla" Martínez nació en la ciudad de Quilmes, Provincia de Buenos Aires, hace 37 años.
En una conferencia de prensa en el Hotel Caesar, ubicado en el barrio de Recoleta, Sergio contestó atento y emocionado las preguntas de los periodistas de medios gráficos, radiales, televisivos e internet.  Archivos del Sur estuvo ahí en la conferencia.
Su vida fue un continuo esfuerzo, desde chico y con el apoyo de su familia logró entrenarse y llegar a ser campeón. Le gusta leer, en los ratos libres, dice, escribo o leo. Prefiere el libro La conjura de los necios de John Kennedy Toole. También dice haberse inspirado en "Cuarteles de invierno" de Osvaldo Soriano.

Estas fueron algunas de las cosas que dijo:



Acerca de la educación:

- La mejor educación es la que me dieron mis padres. El ABC de la vida me la dieron mis padres, después supe poner un pie delante del otro para crecer. La lectura y escribir, pasa por uno mismo. Uno tiene que luchar por lo que desea. Desde que leí "Cuarteles de invierno" de Osvaldo Soriano sabía que iba a escribir sobre boxeo.

Acerca de los sueños


- Pregunta: - ¿Qué sueño te faltaría cumplir?

- SMM:- Como boxeador venir a la Argentina a pelear en la Argentina el próximo combate. Después, en la vida, intento ser feliz. Si uno busca la felicidad, todo pasa por el corazón. Soy afortunado, encontré mi propia identidad, lo que buscaba es lo que soy, más allá de ser Sergio Martínez. Para por ese lado, hay que ser feliz nada más.

- Pregunta: - Sos ahora campeón mundial, escribiste un libro ¿para cuándo plantarás un árbol y tendrás un hijo?

- SMM:- No tengo pensado tener un hijo, si quiero ser padre voy a intentar ser el mejor, como soy el mejor boxeador. Hoy en día ¿qué vida le puedo brindar a mi hijo? No tengo tiempo, vivo entre aeropuertos.
- Pregunta:- Este paso de tres días, se acerca al combate que vas a hacer en la Argentina

- SMM: - Tal vez en el mes de marzo, va a ser muy difícil en un sitio abierto. El combate se va a organizar, no sé si va a ser en River.*

Acerca de escribir y de los libros

- Pregunta: -¿Qué temas buscás en los libros?

- SMM:- Leí La conjura de los necios de John Kennedy Toole, creo que es un cachetazo a la vida, un libro excepcional . En mis ratos libres escribo o leo. Cuando no escribo estoy leyendo.

-Pregunta: -¿Tenés alguna rutina para escribir?

- SMM:- A la noche me siento delante del ordenador y muchas veces las ideas no aparecen. Por ahí me pasa que me acuesto a dormir y me despierto media hora después, me pongo a escribir y salen relatos.

- Pregunta: - ¿Cómo aparece Quilmes - tu ciudad- referenciada en lo que lo que contestás, en lo que escribís?

- SMM:- A Quilmes la llevo en el corazón, gran parte de mi vida está en Quilmes, hago siempre mención de mi ciudad. Si no hubiera nacido en Quilmes no sería la persona que soy. Creo que Quilmes es parte de mi soporte.

La tecnología

-Pregunta: - ¿Cómo te llevás con la tecnología?

- SMM:- Me llevo bastante bien con la tecnología, las redes sociales acercan a quienes están lejos y alejan a quienes están cerca.

Los apoyos, la familia
- Pregunta: - Hablaste del apoyo que te brindó tu familia. En un momento hablaste de tu padre, que no te dio todo el apoyo que hubieras necesitado y también de personas que te tiraban para atrás.

- SMM:- Si te digo mil veces que me dijeron "no vas a poder" me quedo corto. Pasa por el corazón y la mente que tengo. Tenía las ideas y también tenía condiciones y capacidad para ser lo que soy. Ni la falta de un plato de comida me quitó las ganas de luchar. "Yo quiero una oportunidad, porque yo hago el resto", decía. "No tenés dinero, cómo querés ser campeón  del mundo" me decían. Mi familia puso un granito de arena, era gente que lo hacía con el corazón. Fuí siete años monaguillo, aprendí eso del amor al prójimo. La libertad no es hacer lo que uno desea. Hay gente que desea matar gente. Si yo tengo una persona enfrente y puedo hacerlo sonreir, eso me  hace muy feliz.

Sergio Maravilla Martínez terminó la conferencia y leyó emocionado un fragmento de su libro Corazón de Rey.

(c) Araceli Otamendi - Archivos del Sur

*según informaciones publicadas en distintos medios posteriormente, la pelea en la Argentina se realizará en el mes de abril de 2013.



domingo, 25 de noviembre de 2012

El Nobel en Rinkeby por Javier Claure C.


Gunilla Lundgren y Lotta Silfverhielm



(Estocolmo) Javier Claure C.
Rinkeby, situado a 11 kilómetros del centro de Estocolmo, es un sector conocido por acoger a personas de diferentes partes del mundo. La diversidad cultural, en esta zona, ha creado un “modus vivendi” interesante desde el punto de vista sociológico. Los árboles de sus parques, en esta época, se visten de color rojo y amarillo. El trajín en la plazuela es bullicioso, y las tiendas tratan de atraer al público con sus ofertas. Las viviendas de Rinkeby fueron construidas entre 1965 y 1974, como parte de un programa, al cual se lo llamó “El programa millón”, haciendo referencia a la construcción de un millón de apartamentos. De acuerdo al programa, también se edificaron colegios, guarderías, parques y un centro comercial. El Metro, medio de comunicación que une el centro de Estocolmo con Rinkeby y otros lugares periféricos, fue inaugurado en 1975. La Biblioteca del sector en 1977, y el Centro Cultural “La casa del pueblo” en 1986.
Los primeros habitantes de Rinkeby eran familias que llegaban del norte de Suecia. Y con el crecimiento de las industrias suecas, llegaron grupos de trabajadores de Grecia, Turquía, Finlandia y de la ex Yugoslavia. Familias y personas que escapaban de las dictaduras militares de Sudamérica y Grecia, vinieron a vivir a este sector. Posteriormente llegaron personas de Somalia y de otras partes de África. Durante la década de los 80, refugiados políticos de Irán, Irak y Bosnia se asentaron en este lugar. Según algunos estudios, Rinkeby es una zona en donde existe un alto porcentaje de cesantía y los ingresos son más bajos comparando con otros lugares de Estocolmo. Rinkeby tiene dos caras: para muchas personas es un suburbio marcado por conflictos sociales, criminalidad y cesantía. Es decir, un gueto alejado de la realidad sueca. Pero existe también la otra cara de la medalla. De ahí que otras personas ven en Rinkeby, un ejemplo de riqueza cultural y tolerancia entre sus habitantes. Y, por consiguiente, se transforma en un sitio en donde coexisten, en armonía, diferentes razas, religiones, culturas y en donde se habla más de cien idiomas. No se necesita estar en Estocolmo para comprender la estructura social de Rinkeby. En el mundo hay miles de lugares al igual que Rinkeby. Por ejemplo: Romainville en Paris, Hackney en Londres, Lavapiés en Madrid, Langa en Ciudad del Cabo (Sudáfrica), La Perona en Barcelona etc.
Hoy en día, más de un tercio de la población de Rinkeby está por debajo de los 18 años. En esta parte de la ciudad se encuentran diferentes productos, frutas exóticas, perfumes, cosméticos, ropas, telas, muebles, joyas traídas de otras latitudes y un sin fin de cosas. Todo este paisaje da un aspecto cosmopolita. Y los más interesante, desde hace 21 años, los estudiantes de Rinkeby entregan folletos, hechos por ellos mismos, a diferentes personas que han recibido el Premio Nobel. Gunilla Lundgren y Lotta Silfverhielm, organizadoras principales del proyecto “El Nobel en Rinkeby”, nos cuentan detalladamente acerca de este trabajo:

¿Cómo empezó el proyecto Nobel en Rinkeby?

Todo empezó en la década de los 80 cuando la historiadora de arte Elly Berg, había reflexionado que muchos de los galardonados con el Premio Nobel de Literatura eran políglotas. Y que además, algunos laureados habían escrito sus obras en el exilio. Entonces Berg, decía que el multilingüismo, en Suecia, debería debatirse como si fuese una herramienta ventajosa para la sociedad. Y no verlo como un obstáculo para los inmigrantes que viven en este país. Tomando en cuenta estos aspectos, en 1988, se publicó un pequeño folleto para el Premio Nobel de Literatura de ese año, que recayó sobre el escritor egipcio Naguib Mahfouz. En la elaboración del folleto participaron niños de habla árabe, de diferentes colegios y edades, como también profesores de ese idioma. Y el tema que escogimos, fue la descripción de una plaza de la ciudad vieja. Mahfouz no vino a Estocolmo a recibir el Premio por razones de salud, pero tuvimos la satisfacción de entregar el folleto a sus dos hijas que llegaron en su lugar. Desde ese año, los estudiantes de Rinkeby han escrito ese tipo cuadernillos para diferentes ganadores del Premio Nobel.

¿De qué manera escogen el tema para el folleto?

Cada año escogemos un tema que esté relacionado con uno de los ganadores del Premio Nobel, que supuestamente visitará la Biblioteca de Rinkeby. Puede ser en el campo de la literatura, de la medicina, de la química, de la física o de la economía. Cuando Darío Fo recibió el Premio Nobel de Literatura, montamos un pequeño teatro de títeres, en donde tres mujeres discutían en la lavandería. Para Wislawa Szymborska, los estudiantes escribieron poesías. Para Gao Xingjian, hicimos una serie sobre su vida. Y el año pasado leímos poesías y pasajes de la vida de Tomas Tranströmer.

¿Cuál es el propósito del proyecto?

El hilo rojo de esta ocupación, no es solamente adquirir conocimientos sobre el Premio Nobel. Se trata también de un trabajo, en el cual los estudiantes, a partir de un tema determinado, descubran cosas que les atañen a ellos mismos, su idioma, su cultura etc. Además, se revelan verdades del lugar en el que se encuentran en este mundo, empezando desde su entorno. Y cuando leemos textos científicos o las obras de un escritor, los estudiantes analizan su propio contexto y, al mismo tiempo, tienen un criterio acerca de otros países.

¿Qué colegios están involucrados?

Existen cuatro colegios de primaria en la zona de Rinkeby que, de una u otra manera, han colaborado con su granito de arena. Pero desde el año 2001, hemos decidido trabajar con estudiantes de secundaria. Es decir, con el colegio de Rinkeby y el colegio Bredby.

¿Cuál es la forma de trabajo en este proyecto?

Trabajamos durante todo el otoño. Vale decir, desde septiembre hasta finales de noviembre. Y los gastos son costeados por los respectivos colegios, la Biblioteca de Rinkeby y la Administración Pública de Cultura. El Comité organizador decide que clases deberán participar en el proyecto. Generalmente participan profesores de sueco, música, arte, geografía y ciencias exactas. Incluso los profesores de lengua materna forman parte de este trabajo.

No es nada fácil unir todas esas fuerzas y, sobre todo, lleva mucho tiempo. Para tener éxito tenemos que coordinar muy bien, de manera que los estudiantes no se aburran y pierdan las ganas de trabajar.

¿Existe alguna resistencia de parte de los estudiantes para escribir?

Si claro, muchos estudiantes son reacios a escribir. Un estudiante puede expresarse muy bien oralmente, pero cuando se trata de escribir cambia la cosa. Y peor si la persona tiene un vocabulario limitado en sueco. Pero hay algunas artimañas para motivarlos, y hacer más divertido el proceso de escritura. Se puede escribir a partir de una frase, de una foto o de un poema. Cuando trabajamos con niños que hablan varios idiomas, procuramos hacer comparaciones con su lengua materna, y discutimos la elección de palabras y expresiones en sueco. De esta manera podemos ayudarles en lo que más necesitan, pero sin ejercer influencia sobre sus pensamientos e ideas. Muchos estudiantes quieren contar cosas nuevas, pero la dificultad de escribir les impide seguir adelante. Entonces les decimos que, por un momento, podemos ser sus secretarias o sus bolígrafos. Y así se vayan soltando.

¿Cómo se reparte el trabajo entre los estudiantes?

Trabajamos de diferentes formas y en diferentes lugares. A veces nos reunimos en una biblioteca. Otras veces en un aula. El grupo se divide en subgrupos que obtienen una tarea específica. Los estudiantes y el Comité organizador se cartean por Internet, intercambian experiencias y se envían textos relacionados con el Premio Nobel. Durante este proceso, los miembros del Comité organizador tienen reuniones personales con los estudiantes para atar cabos sueltos y aclarar posibles dudas.

Por último, ¿Cómo definen ustedes este proyecto?

Bueno, es un proyecto que exige bastante dedicación, pero da muchas satisfacciones. El trabajo destinado a cada ganador del Premio Nobel es una aventura para todos nosotros. También nos da sorpresas, hace un par de años una muchacha de nombre Julia Gramsci formaba parte del proyecto. Su apellido nos llamó mucho la atención. Cuando le preguntamos de su origen, nos contó que había nacido en Rusia, y que llegó a Suecia con su mamá, su abuela y un hermano. Averiguadas las cosas de manera minuciosa y con fotos de su papá, su abuelo y su bisabuelo; descubrimos que era la bisnieta, nada más y nada menos, del gran filósofo italiano Antonio Gramsci (1891-1937).

Así como Julia, hay extranjeros que viven en Rinkeby y que, además, tienen parientes que son escritores o poetas famosos en sus respectivos países. Es el caso de Sliva Cegerxwin, alumna del colegio de Rinkeby, cuyo abuelo, el poeta Cegerxwin nació en 1903 en un pueblo curdo de Turquía. Sliva dice que su abuelo es un poeta desconocido en Suecia, pero a su entierro en Kamishli asistieron medio millón de personas!



Las siguientes preguntas contestaron dos estudiantes implicados en el proyecto.

Fatou Jallow, mujer de 15 años de edad, nacida en Gambia.

¿Qué has aprendido en este proyecto?

He aprendido mucho sobre la vida de Alfred Nobel y de los galardonados con el Premio Nobel. También me he enterado bastante sobre historia cuando hicimos visitas a la Alcaldía, al Museo Nobel y a la Academia Sueca.

¿Crees que es difícil escribir?

Si un poco, pero la escritura se hace más fácil si uno está bien informado sobre lo que va a escribir. Es muy interesante el tema que estamos estudiando. Si escribimos incoherente o con datos incorrectos, los profesores nos ayudan.

Rimon Tungaste, varón de 15 años de edad, nació en Siria.

¿Qué es lo más interesante del proyecto?

Me he enterado de muchas cosas. Visité lugares que quizá no lo haría si no formaría parte de este proyecto. Algunos periodistas nos entrevistan.

¿Qué tarea te ha tocado?

Nuestra clase se ha dividido en dos grupos. A mi grupo le ha tocado trabajar con diferentes cosas: hemos dibujado y escrito un texto sobre el actual Premio Nobel de Literatura, Mo Yan. Nos reunimos una vez a la semana los días martes por la tarde. Y ahora estamos fabricando una pequeña vitrina, en cuyo fondo dibujaremos paisajes chinos. También estamos esculpiendo en barro diferentes animales para introducirlos en esos paisajes.

Para tener una idea de lo que es Rinkeby; he traducido, de un periódico, el siguiente poema escrito por adolescentes extranjeros:



RINKEBY ES NUESTRA CASA

Rinkeby es nuestra casa

aquí coexisten diferentes idiomas

y muchas razas

negros dicen algunos extranjeros

agresivos, tontos e idiotas

Aquí vivimos

en este suburbio que es divertido

como una hermosa ciudad pequeña

con los mejores profesores

con buenos colegios

con hinchas de Ronaldo, policías

mucha gente y mucha pelea

Rinkeby, es nuestra querida casa

bueno y malo

acogedor y tenebroso

es el suburbio más bello del mundo

con sus conflictos

Rinkeby está en nuestros corazones.



Abdulahi, Ajla, Armin, Fartun, Halil, Hussein, Kadira, Kovin, Melike, Merve, Mohamed, Ramiar, Sara y Zakariye.

(c) Javier Claure C.

crédito de las fotografías: Javier Claure C.










































































martes, 30 de octubre de 2012

Entrevista a Manuel Soriano

Manuel Soriano

Manuel Soriano nació en Buenos Aires en 1977, es abogado y escritor,vive en Montevideo desde 2005. Ha publicado el libro de cuentos La caricia como método de tortura (2007), la novela Rugby (2010), Las aventuras de Jirafa y Perrito – Premio Concursable del Ministerio de Cultura, (Uruguay) ,2011 y el libro de cuentos Variaciones de Koch, que obtuvo el Premio Nacional de Narradores de la Banda Oriental (2011) y que ha sido publicado recientemente por la editorial Alfaguara.
En el año 2011, el cuento de Manuel Soriano La vida y la muerte de Lärs Kinsky resultó finalista en el concurso Historias de inmigrantes organizado por la revista Archivos del Sur.
Entrevisté a Manuel Soriano vía correo electrónico, desde Buenos Aires.

Entrevista a Manuel Soriano

"...Por supuesto que tengo el control sobre la narración, pero hay que estar dispuesto a perderlo en los momentos en que aparece algo parecido a la inspiración..." 

(Buenos Aires/Montevideo)

Araceli Otamendi:- ¿Cómo se gestó la escritura de los cuentos de Variaciones de Koch? Empezó por el personaje, Koch, por una situación, ¿o pensó el libro en general, antes de escribir cada cuento? ¿qué fue lo que le inspiró escribir este libro?
Manuel Soriano:- Tenía tres cuentos escritos cuando me di cuenta de que el protagonista tenía algo en común. A pesar de vivir en circunstancias distintas –familia, pareja, país, profesión- el personaje central tenía un espíritu y un patrón de conducta similar. Recién en ese momento se me ocurrió hacer un libro de cuentos con variaciones de un mismo personaje. Así nació Koch, aunque el nombre apareció más tarde. Después vino el premio de Banda Oriental y la publicación.


A.O.: - Quisiera saber si la lectura de algunos escritores norteamericanos lo han influenciado, para escribir estos cuentos de "Variaciones de Koch, y también qué otros escritores lo han influenciado en su obra, en general.

M.S.:- Sin duda. Los cuentos de Carver, Cheever o Salinger, por nombrar tres. Todos ellos tienen una voz que unifica a los cuentos, transformándolos en una obra interconectada y compleja. También me deslumbró un escritor menos conocido llamado Cristopher Coake, un libro de cuentos llamado “Estamos en problemas”. Y el noruego Askildsen, otro que te deja con la boca abierta.

A.O.: -Ya que menciona a Carver, Salinger y a Askildsen, autores que he leído, ¿con la escritura de cuál de ellos se siente más identificado? ¿qué es lo que le interesa de cada uno?

M.S.:-: Obligado a elegir, diría que "Nueve cuentos" de Salinger en con el que más me identifico, pero mañana podría decir otra cosa. De los tres admiro la precisión, el lenguaje sin adornos, la atmósfera, los finales sin trucos o golpes de efecto, los personajes que fuman y toman y no dicen lo que piensan.

Específicamente:

De Salinger: el manejo del diálogo.

De Carver: la atmósfera, el humor muy pegado a la tristeza.

De Askildsen: la forma de hacer avanzar la narración, las relaciones familiares, el mundo interno y privado de cada personaje.


A.O.:- Koch es un personaje que vive apurado, me pareció, muy de esta época y que a veces se arriesga a vivir situaciones como las del cuento "Doble cabina". ¿Cómo hizo para escribir cuentos con este personaje, sintió cuando escribía que el personaje tenía vida propia o el narrador siempre tenía el control?

M.S.:- Al escribir los cuentos, sentía que el protagonista tenía un pulso propio. A veces lo dejaba encerrado en medio de un problema para luego ver su reacción. Lo que los hermanos Cohen llaman “pintarse contra una esquina”. Por lo general Koch es más propenso a la acción mental que a la física. Por supuesto que tengo el control sobre la narración, pero hay que estar dispuesto a perderlo en los momentos en que aparece algo parecido a la inspiración.

A.O.:- A veces los cuentos del libro se ambientan en Montevideo, otras en Buenos Aires, ¿lo pensó premeditamente antes de escribirlos o se le presentaba el paisaje mientras escribía? ¿Esto tiene relación con que actualmente vive en el Uruguay?

M.S.:- Sí, hace siete años que vivo en Montevideo, por lo que es natural que los cuentos pasen en Buenos Aires y en Montevideo. Y también en una zona intermedia que en el libro no tiene nombre. Incluso los cuentos que se van a otros país, como “Doble Cabina” o “London Archer”, siguen teniendo una pata en el Río de la Plata.

A.O.:- Aparecen en los cuentos muchos problemas de las relaciones entre hombres y mujeres en la actualidad, esto se refleja en el personaje Koch y también en las mujeres que lo acompañan, en distintas situaciones. ¿Cree que el personaje vive con cierta extrañeza, incomodidad los cambios que se han producido en estas relaciones?

M.S.:- Me parece que Koch es un personaje que vive todo con cierta extrañeza, como si las cosas le estuvieran pasando a otro. Ya desde el nombre se intuye lo extranjero. La falta de comunicación es una constante que atraviesa los cuentos, en especial en las relaciones de pareja. Los autores que mencionaba antes son maestros en eso. Uno puede leer una página de diálogo en la que los personajes no se dicen absolutamente nada, y sin embargo el lector entiende todo, lo que están pensando, lo que en realidad quieren decir, lo que callan. ¿Cuánto se muestra y cuánto se esconde? Antón Chejov tenía la respuesta.

A.O.:- Cuando terminó de escribir estos cuentos ¿se despidió de los personajes o tal vez estén en otra obra, una novela, otros cuentos?

M.S.:- No creo que pueda despedirme tan fácil. Es probable que los escritores, a final de cuentas, tengan una sola cosa para decir, y en ese sentido, todo lo que escribo resulta, más o menos, una variación de Koch.

A.O.:- ¿Tiene algún método para escribir? ¿alguna rutina?¿cantidad de horas por día? ¿corrige mucho?

M.S.:- Me gusta escribir de mañana, en silencio, sin música, con un mate. La computadora con torre y teclado grande. Mi ideal sería levantarme, nadar dos kilómetros, y ponerme a escribir. Pero, por supuesto, eso lo puede hacer muy de vez en cuando, porque hay que trabajar y vivir. No tengo una cantidad de horas fijas, puedo pasar una semana sin tocar el teclado, rumiando cosas en la cabeza, y cuando la idea está madura me arremango y le meto sin parar. Paso mucho tiempo corrigiendo, a veces demasiado. Leo lo que escribo en voz alta, cambio algunas cosas: comas, puntos, nombres, adjetivos.
Disfruto mucho la etapa de corrección.

(c) Araceli Otamendi - Archivos del Sur
















sábado, 7 de julio de 2012

Entrevista a Werner Guttentag por Javier Claure C.





(Estocolmo) Javier Claure C.

Esta entrevista tuvo lugar en la ciudad de Cochabamba (Bolivia) en marzo del 2008, nueve meses antes de la muerte de uno de los más grandes libreros y editores de Bolivia, el alemán Werner Guttentag Tichauer. Quería traerme a Estocolmo un recuerdo de ese hombre que desinteresadamente se dedicó a publicar obras literarias bolivianas. En este diálogo don Werner relata algunos pasajes de su adolescencia, y de sus experiencias desde el primer instante que pisó suelo boliviano con tan solo 19 años. Al escuchar su cansada voz, en mi grabadora portátil, vuela mi fantasía a ese día que me acogió largas horas en su casa.
Bolivia, al igual que muchos países de América Latina, recibió inmigrantes alemanes después de la Primera Guerra Mundial. Luego vino ese trauma colectivo del siglo XX: el holocausto nazi y tras la Segunda Guerra Mundial, que aún es un tema vigente en los periódicos de todo el mundo, se intensificó la llegada de familias judío alemanas. El ex presidente, Gérman Busch Becerra (1937-1939) descendiente de alemanes, también facilitó la entrada de familias alemanas al territorio boliviano. Precisamente en esa época Bolivia tuvo la suerte de recibir a la familia Guttentag.
Don Werner Guttentag, amaba los libros como a las niñas de sus propios ojos. Prestó particular interés a la creación intelectual, e instaló la librería y la editorial más importante del país “Los Amigos del Libro”. De esta manera pasó a ser un símbolo e impulsor de la literatura boliviana, tanto a nivel nacional como internacional. Llevó libros de autores bolivianos a las Ferias del Libro de Frankfurt, Argentina y México. En 1966 creó, en honor a su padre, el Premio “Erich Guttentag” a la mejor novela. Dicho en otras palabras, ese muchacho que llegó a Bolivia en 1939, hizo mucho más por Bolivia que cualquier boliviano de nacimiento. El Estado boliviano, universidades e instituciones del país; le otorgaron una serie de premios por haber realizado numerosas publicaciones en el campo de las letras. Nunca se olvidó de su pasado y quedó agradecido a la vida. Cuando entregó el primer libro de la Bibliografía Boliviana en 1962, al entonces presidente Dr. Víctor Paz Estenssoro, pronunció las siguientes palabras: ”Como pequeño tributo al pueblo boliviano por habernos acogido en la época del holocausto, de parte de la emigración judía de los años 40”.
En realidad, conocí a don Werner el 2004 cuando me encontraba de vacaciones en Bolivia. En aquel entonces tenía su librería en la calle Ayacucho. Lo visité allí para invitarle a la presentación de mi poemario “Preámbulos y ausencias” que se llevó a cabo, en “La Casa del Artista”, el 30 de abril de ese año. Me recibió amablemente y me hizo pasar a su despacho en el segundo piso. Tomando una taza de café nos pusimos a conversar de todo un poco. Descubrí que este hombre, de mediana estatura, era un gran conversador y narrador de muchas anécdotas. En el 2008 volví a Bolivia. Caminando por las calles de Cochabamba, me dirigí a su librería para comprar un libro del poeta Jaime Saenz. Esta vez la tienda se había mudado a la calle España. Apenas entré lo vi sentado cerca de un mostrador. Me acerqué, lo saludé y conversamos un poco. Después de unos minutos me dijo:” lo invito a mi casa mañana a las diez de la mañana”. Sin pensar dos veces acepté la invitación.
Al día siguiente, a la hora indicada, toqué el timbre de su casa ubicada en la calle Crisóstomo Carrillo. Don Werner me abrió la puerta. Cuando di el primer paso hacia adentro, vi una camioneta blanca en su garaje, y en un costado había la siguiente inscripción: “No leer lo que Bolivia produce, es ignorar lo que Bolivia es: Los Amigos del Libro”. Luego caminando con su bastón me condujo hasta su living. Nos sentamos frente a frente y en su mesa central instalé mi dictáfono. Una empleada trajo dos tazas de café con masitas y al mismo tiempo observé, en esa mesa, una revista en alemán, otra en inglés y el periódico “Los Tiempos”. Enseguida le pregunté:

- ¿Usted habla varios idiomas, verdad?

- No muchos, me falta aprender uno, me contestó.

- Entonces continué ¿Qué idioma le falta aprender?

- El quechua, me respondió con un acento alemán y una sonrisa en los labios.

Así empezó esta charla un día soleado y tranquilo. Don Werner con sus 88 años conversaba entusiasmado y con gran sentido del humor. Cuando le dije que vivía en Estocolmo desde hace muchos años, hizo un gesto y continuó: ”Cuando era adolescente y estaba en los Scouts conocí a una chica de nombre Eva Cohn. Ella también escapó de los nazis. Primero se fue a Checoslovaquia y luego se fue a vivir a Estocolmo a una zona que se llama Solna”. Yo vivo a 10 minutos de ese sector, le comenté mientras saboreaba el exquisito café de los Yungas.

¿Don Werner, podría contarme algo de su niñez en Alemania?

Yo nací en una ciudad que se llamaba Breslau, pertenecía a Alemania; pero después de la Segunda Guerra Mundial pasó a ser parte de Polonia. Hoy día esa ciudad se llama Wroclaw. Estudié allí hasta mis doce años. Lamentablemente los alemanes empezaron a molestar a los hijos de los judíos. No nos dejaban estudiar. Por eso no salí bachiller, pero me dediqué a leer bastante. Ahora soy Dr. Honoris Causa por la universidad San Simón de esta ciudad.

Mis padres provenían de clase media y fueron terriblemente afectados por la inflación económica de aquella época. Perdieron su dinero y posteriormente tuvieron que escapar de los nazis.

¿Cómo y cuándo llegó a Bolivia?

Es una historia larga. Llegué a Bolivia en le año 1939. Era un muchacho en pleno desarrollo. Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial en Alemania, mi padre, Erich Guttentag, fue llevado a un campo de concentración. Entonces yo y un amigo que también se llamaba Werner nos fuimos en tren hasta Checoslovaquia con el propósito de conseguir asilo político. Pero falló nuestro plan porque éramos muy jóvenes y nos devolvieron a Alemania. Estando allí me enteré que Holanda daba refugio a jóvenes judíos, y me fui a ese país. Ahí estaba aprendiendo mecánica. Mientras tanto, y con mucha suerte, mi padre logró salir del campo de concentración. Los nazis eran matones y perseguían a todos los judíos. Mi tío, Walter Tichauer, fue asesinado por los nazis en Portugal. Afortunadamente, mis padres obtuvieron una visa para venirse a Bolivia en 1938. Mi madre vino a Holanda a despedirse. Sacó un mapa de su cartera y me dijo: “Te espero en el centro de Bolivia, señalando con su dedo la ciudad de Cochabamba”. De ese modo, un año más tarde, llegué a Bolivia desde el puerto de Arica con mi máquina de escribir, un libro de Dostojevskij y mi bicicleta.

¿Cuales fueron sus primeras impresiones de Bolivia?

Como te dije anteriormente; yo era un adolescente y me impresionó la gente de Cochabamba. Todo el mundo andaba de luto, parecían uniformados. Se notaba una tristeza, en el pueblo cochabambino, por la derrota de la Guerra del Chaco. Pero ya en ese entonces una vez caminando con mi padre, por la Plaza 14 de Septiembre, le manifesté mi deseo de tener una librería cerca de esa plaza.

¿A qué se dedicaba a un principio?

Bueno, un amigo de mi padre, el austríaco Philip Weiss, tenía una joyería llamada “Vienesa”. Y él me dio trabajo como ayudante. Después de un tiempo me fui a Oruro a trabajar en las oficinas de la Empresa Minera Hochschild. Me convertí en un “empleado idiota de oficina” sin muchas perspectivas. Pero en mis adentros tenía un gran deseo de abrir mi propia librería.

Por lo visto su sueño más anhelado se hizo realidad ¿Cómo creó la librería y editorial “Los Amigos del Libro”?

Justamente en Oruro, en 1944, conocí a Edith Lublin, la mujer de un médico que trabajaba en las minas. Hice un convenio con ella. Tenía que invertir un dinero para salir adelante con la librería, pero lamentablemente no ocurrió nada. Se fue a La Paz junto a su esposo porque lo destinaron a esa ciudad. Sin embargo, pese a muchas dificultades, logré abrir mi primera librería en Cochabamba, en la calle San Martín y se llamaba “Canata”.



¿Vendía libros de autores bolivianos?

No, a un principio me dediqué a vender libros en alemán a la colonia alemana que vivía en Bolivia. Pero en 1945 abrí la empresa editorial “Los Amigos del Libro”. La primera obra literaria que se publicó fue la novela “Surumi” de Jesús Lara. Nos quedamos sorprendidos porque fue un éxito rotundo. Se vendió la novela hasta agotarse. Así que mi sueño empezó con mucha suerte. También hemos publicado 40 tomos de la “Bibliografía boliviana”, en donde se reúne a muchos intelectuales. Hasta ahora “Los Amigos del Libro” ha publicado 1200 obras literarias.

¿Tuvo alguna experiencia negativa en Bolivia?

Aquí en Cochabamba vivían algunos alemanes con ideas nazis, y ellos acosaban a las pocas familias judío alemanas residentes en esta ciudad. Siempre he luchado contra las ideologías antidemocráticas. Tenía una postura antifascista. Una vez estaba pegando, en una pared, un afiche con frases antifascistas y la Policía me pilló. Fue una experiencia desagradable.

En otra oportunidad, paramilitares asaltaron mi casa, saquearon libros de mi biblioteca privada y quemaron algunos trabajos que había publicado.

¿Cómo se siente, don Werner Guttentag, después de haber recibido tantos premios?

Se levanta del sillón sin contestar a la pregunta y me conduce hacia una vitrina. Gesticula con las manos y dice con mucho orgullo: “Aquí están todos los premios que me han otorgado”. A partir de este momento la entrevista se hace más informal. Después de intercambiar unas palabras, salimos al patio (le saco un par de fotos), y por medio de un pasillo nos dirigimos a la casa colindante que fue la casa de sus padres. Abre una puerta pequeña, en cuya parte superior hay un letrero que dice: Biblioteca Margarete Guttentag T. (el nombre de su madre).

Subimos unas gradas en forma de caracol y a su alrededor observaba las paredes tachonadas de libros. Traté, entonces, de leer algunos títulos rápidamente, hasta que llegamos a dos cuartos repletos de libros, documentos y revistas. En una mesa, entre muchos papeles, encontré la primera revista de literatura boliviana “Arte y trabajo”, editada en 1921.


En un estante observo la foto de su esposa Eva Mohr de Guttentag y aprovecho para preguntarle:

¿Cómo la conoció a su esposa?

Buena pregunta (risas). Ella vino como mi secretaria para trabajar en “Los Amigos del Libro”. Se enamoró de mi y yo también de ella. Ahí empezó todo.

De pronto sentimos unos pasos y escuchamos una voz: era la empleada que venía a darle sus medicinas a don Werner. Mientras tanto hojeaba un libro titulado “Biografía de Emigrantes Alemanes y Central Europeos, 1933-1945” (International Biographical Dicctionary of Central European Emigrés), editado por Alemania y en donde Werner Guttentag forma parte de este libro. Después de un momento retomamos la conversación y, entre palabras, me conduce a un tercer cuarto. Me cuenta que también se dedica a la filatelia, mostrándome impresionantes catálogos de estampillas de todo el mundo. Entretanto me explica una serie de detalles relacionados con sellos postales. Luego extrae de un cajón, el pasaporte de su padre y un libro de rezos, en hebreo, que llevaba cuando era soldado del Ejército alemán durante la Primera Guerra Mundial.
A decir vedad, me impresionó mucho la personalidad de Werner Guttentag. Me atrevo a certificar que su biblioteca privada es la más completa de Bolivia. Hoy ya no está entre nosotros, pero descansa bajo el cielo de Cochabamba. Y su tumba brilla eternamente para alumbrar, a todos los amigos del libro.



© Javier Claure C.

Fotos:

Gutentag: Werner Guttentag y, el autor de la nota, Javier Claure

Guttentag-Nr1

Werner Guttentag en la presentación del poemario, "Preámbulos y ausencias" (de Javier Claure), en La Casa del Artista en Cochabamba, abril del 2004







martes, 26 de junio de 2012

Entrevista a María Angélica Bosco (archivo)



Esta entrevista de Daniela Aspeé Venegas a la escritora argentina María Angélica Bosco (Buenos Aires, 1909-2006) es la segunda que publicamos en Archivos del Sur de la serie de entrevistas a autoras argentinas de novela policial.  La primera fue a la directora de la revista Araceli Otamendi y forma parte de un proyecto de tesis doctoral de la autora.

Daniela Aspeé viajó a Buenos Aires en 2004 y entrevistó a varias escritoras argentinas autoras de literatura policial o de suspenso.
Junto a Martha Lynch, Silvina Bullrich, Beatriz Guido y María Esther de Miguel, María Angélica Bosco formó parte por muchos años de la primera plana de la literatura argentina escrita por mujeres y abrió camino a las generaciones venideras. .




(Santiago de Chile/Buenos Aires)

¿Por qué escribió policial?

Me gusta el género, me gusta resolver enigmas. Me acuerdo que cuando veraneábamos en la estancia de mis padres, ya estábamos casadas, mis hermanas y yo (éramos cuatro mujeres y un varón) y entonces, leíamos el folletín de La prensa -La prensa publicaba siempre un folletín policial-. Lo leíamos y como en el campo no hay nada que hacer, hacíamos apuestas para ver quien acertaba con el asesino, y siempre acertaba. Bueno, mis hermanas me decían "lo que vos hacés es apostar por el que tiene menos chance, y claro, si parece que el sistema es bueno, por qué no lo adoptás". Así que, siempre me entretuvo, y ya ves, me entretenía buscando el asesino por mi cuenta y, por lo general, acertaba. Así que sabía solucionar los enigmas policiales. Y después ya te digo por qué lo hice. Ya ves que la literatura femenina se ahogaba entre llantos y sábanas, las mujeres contaban sus historias con los hombres y yo no quería ingresar en ese camino. Así que entonces la novela policial me ofrecía la oportunidad de escribir algo que no se comprometía con mi intimidad femenina. Al final, algo que no fuera autobiográfico. Para mí era la falla de las mujeres, porque pensar sólo en uno es como, cuando uno viaja en tren en la noche, y mira por la ventanilla, lo que primero aparece reflejada en el vidrio es la cara de uno, pero si uno no traspasa no ve el paisaje. Y entonces, a la gente que se encierra en sí misma le pasa eso. Siempre vamos a estar un poco encerrados en nosotros mismos porque es nuestra manera de ver el mundo, nuestra manera de pensar, nuestras preferencias, siempre hay algo nuestro en nuestra manera de proyectarnos en el mundo. No nos proyectamos todos en la misma forma. Pero, me parece que el novelista debe primero conocer, tratar de viajar al interior de sí mismo, y después salir de ese interior y viajar por el mundo.

En todas sus novelas, sobre todo en las policiales, plantea muchísimo los problemas femeninos. ¿Ve que el policial sea un recurso para eso, para mostrar los problemas de las mujeres?

A mí me ha interesado. La trampa es un análisis, es sicológico, porque el pasado es modificado a veces, se te revela de una manera diferente de cómo lo habías visto. Te estoy hablando de mis primeras novelas, yo había pensado en La trampa como una novela policial y después no quise encasillarme en el género. Porque Agatha Christie, con la que me comparan, me llaman la "Agatha Christie argentina" y yo protesto, porque en una época yo decía, "es más vieja, está muerta y yo estoy viva". Agatha Christie hizo un negocio muy provechoso adoptando casi un estilo definitivo para sus novelas. Yo no quería encasillarme dentro de un género, ni de la manera de tratar ese género. Mis novelas policiales son muy diferentes. Por eso, cuando estaba escribiendo La trampa, dije no, no voy a hacer una novela policial, voy a hacer una novela de suspenso. Casi todas mis novelas tienen suspenso. La novela en general tiene que tener un suspenso porque hay que atrapar al lector y llevarlo a que le interese la historia.

El tema de la mujer me ha interesado. No te olvides que en el siglo XX, tal vez de todas las revoluciones, de todos los cambios, el más importante, del punto de vista de la vida humana, es el cambio de la vida de la mujer. Fijate cómo influye eso en la educación de los hijos, en la educación de la juventud. Entonces, cómo crees que no me interese el problema si yo lo viví. No te olvides que yo nací en 1909. De modo que el mundo de mi infancia no es el mundo de ahora, casi un siglo.

Pero, en general, lo policial ha sido visto como masculino

Bueno, sí, la novela negra tiene que ser masculina. Porque, en general, el hombre tiene más acceso al mundo del bajo fondo que la mujer. Siempre hay violencia, fuerza, violencia. Hay muy buenos novelistas de novela negra, pero una vez dije -había leído una novela en la que en cinco páginas el novelista explicaba cómo el protagonista le rompía los huesos a otro- dije esto nunca lo puedo hacer yo, porque yo no le rompo los huesos a nadie. Es muy difícil que una mujer pueda escribir sobre violencia. Hay muy buenos novelistas policiales de la serie negra, como Chandler y Ross Macdonald.

¿Cuáles son los escritores policiales que a usted más le gustan?

Soy muy pretenciosa: Chesterton y Graham Greene. La novela policial no es solamente para ellos novela de acción, es también una novela de pensamiento. Y entonces, porque son novelistas completos que se dedican alguna vez al género policial y eso me parece más importantes.

¿Escritores argentinos de novela policial?

Manuel Peyrou que tenía mucho sentido del humor. Pero no hay. Piensa que cuando apareció mi novela policial llamó la atención porque el género no se cultivaba en la Argentina, se lo consideraba un género menor, y no se lo cultivaba y mucho menos las mujeres. Entonces me miraron como a un bicho raro.

Hablando de Historia Privada, el personaje principal, Laura Viotti, se parece en algunos aspectos a las detectives de las novelas duras norteamericanas escritas por mujeres en los 80, que ponen en duda sus roles de madre, esposa.

Yo apoyo el matrimonio, apoyo la familia, soy muy unida a mi familia. Y sí, he luchado por los derechos de la mujer porque se la iguale en los derechos, pero también entonces en las obligaciones. Derecho y obligación van juntos. Pero, jamás he podido pensar que la mujer es igual al hombre, biológicamente somos diferentes y además el mundo necesita eso. Porque si una mujer, no tiene panorama de mujer para vivir en el mundo, falla. El mundo necesita el punto de vista de la mujer y el punto de vista de los hombres, necesita la diferencia.

Siguiendo con lo mismo, a esas escritoras que le mencionaba se les criticaba que, en su intento de configurar detectives independientes de todos los roles socialmente impuestos a las mujeres, querían responder al concepto de fracasadas de las mujeres sin familia.

Bueno, cada uno busca su felicidad según su olfato. Dónde está la felicidad para uno, no está para otro. No hay una receta de felicidad. Cuando se habla de la homosexualidad, que en mi época se consideraba como una falla, y ahora no se la considera una falla, por suerte, porque también está dentro de la naturaleza. Sabés que existe en los animales homosexualidad también. Entonces, lo que a mí me parece es que cada uno debe asumirse. Siempre me pareció muy trágico, los homosexuales que se escondían. Pero lo que es la felicidad para un homosexual no es la felicidad para un heterosexual, ni es la sexualidad de un bisexual. Porque muchos homosexuales se casan y no hacen matrimonios desgraciados, o hacen matrimonios con problemas -como también ocurre cuando se casan hombres con mujeres-. Además, las feministas no me gustan porque son parciales, ellas quieren imponerle a todo el mundo su manera de ser. Yo pienso, hagan ustedes lo que quieran, pero dejen de hacer proselitismo, persuasión. Hay ciertas normas de conducta que tienen que ser respetables para vivir en sociedad, porque sino tenemos la selva. Y a mí la selva no me gusta, a mí me gusta la vida civilizada.

¿Qué piensa de la lucha feminista o por los derechos de las mujeres?, ¿Ha fracasado?

Creo que se ha encarado mejor la relación hombre mujer en el matrimonio. Porque ahora los hombres saben cambiar un chico, saben darle de comer, saben cuidarlo. Lo que, cuando yo era joven, no pasaba, porque ningún hombre tomaba un chico, porque se le caía de los brazos, y cambiarle los pañales, jamás, ni prepararles la mamadera. En ese sentido, al compartir las tareas de la casa no han perdido masculinidad los hombres, ni feminidad las mujeres. Creo que simplemente, es un trabajo compartido

Volviendo a la literatura, aparte de lo policial, ¿qué es lo que lee normalmente o qué le gusta leer?

Eso no me lo preguntes porque tengo que empezar..., hay tantos, son tantos. Y voy a terminar por decirte que mi autor favorito es Shakespeare, porque creo que fue el que describió mejor el alma humana. No puedo contestar a esa pregunta porque leo mucho e incorporo autores nuevos y me gusta leer autores actuales.

¿La literatura argentina le gusta?

Sí. Hay muy buenos autores argentinos.

Pero es también parte del culto a Borges y a Cortázar

Sí, a ellos los dejamos en su pedestal. Me gusta Marco Denevi, mi amigo, es un escritor espléndido, a quien creo que no se le ha dado su lugar. Pero no es simpático estar nombrando autores, en todos los países hay muy buenos autores.

¿Dentro de la literatura latinoamericana hay algún movimiento en especial que le guste?

Yo cuando empecé a escribir fue el momento del Boom de la literatura latinoamericana, cuando aparecieron en México Carlos Fuentes, en Brasil tantos otros. Jorge Amado, que para mí es un escritor espléndido. Bueno, esto fue muy interesante la literatura latinoamericana, y aún ahora. Acabo de terminar la novela de un mexicano, Javier Velasco, que está escrito en una manera muy original, usando un lenguaje típico mexicano, habría que leerla con traductor, muy interesante. Una novela policial que te recomiendo es de Guillermo Martínez, Crímenes imperceptibles, es un autor relativamente joven, es un libro excelente.

En sus libros está muy presente el contexto histórico del momento de escritura,¿qué momento de la historia Argentina son los que mas la han impactado?

Lo que más me golpeó fue el acceso de Perón y después la llamada guerra sucia de los años 70. Fue muy duro, en Chile también la tuvieron con Pinochet, es muy cruel, hay desaparecidos, es muy fuerte eso, es mas cruel que una guerra porque es una guerra escondida y no se sabe que ha pasado con los desaparecidos, desaparecieron escritores también.

Y en ese sentido ¿qué función cumple la literatura?

Bueno no lo podemos evitar, no tenemos la fuerza para poderlo evitar. Si pudiéramos evitar el, mal el mundo se convertiría en un paraíso. Nunca entendí por que existe el bien y el mal, esas son preguntas sin repuesta. Simplemente existen, porque la vida se hace de los contrastes, la vida se hace de las oposiciones, porque de lo contrario seria el edén, el nirvana.

¿Y esas oposiciones son lo primordial en sus novelas policiales, por ejemplo?

En las novelas policiales se simplifica mucho, porque existe el mal, que es el asesino, y el bien que es la ley que lo persigue, pero primero en las novelas de la serie negra se fueron cambiando los roles, los detectives se parecieron mucho a los criminales, cosa que en la realidad sucede mucho.

¿Cómo se escribe una novela policial?¿cuáles son los elementos necesarios?

Se escribe al revés de las novelas que no son policiales que siempre tienen un final abierto, porque el final va surgiendo de la acción misma. La novela policial, lo primero que tenés que tener es el final. El final no puede ser abierto, sobre ese final cierto construís el misterio. Creo que para que la novela policial tenga fuerza y verosimilitud, hay que partir de una base cierta, de un hecho cierto que es el final. Es decir, cómo ocurrió el crimen y después te dedicás a disfrazarlo.

¿Piensa usted que las mujeres escriben el policial con motivaciones distintas a las de los hombres?

Bueno sí, claro. Pero tendrías que decir ¿las mujeres escriben distinto que los hombres?. No es solo en el policial, es en cualquier género. No me gusta ver a los escritores encasillados en el sexo, como médicos y médicas, abogados y abogadas, son profesionales para mí, lo importante es que cumplan bien con le profesión, el sexo me tiene sin cuidado.

Volviendo a Agatha Christie, ya me dijo que no le gustaba de ella, pero ¿qué sí le gusta?

Las obras teatrales de Agatha Christie.

¿Autoras argentinas que haya leído que le gusten?

No te voy a contestar esa pregunta

¿Por qué?

Porque no se puede ser juez y parte. Yo soy parte de las escritoras argentinas, no quiero convertirme en el juez.

¿Pero no tiene alguna favorita?

Como escritora profesional, Silvina Ocampo, la de más quilates me parece Silvina Ocampo. Pero además, todas. Marta Lynch, Beatriz Guido, María Esther de Miguel, todas fueron amigas mías. Entonces, están demasiado cerca los amigos para convertirte en el crítico.

¿Me puede hablar de María Esther de Miguel?

Era muy luchadora. Ella sí era feminista. Tú sabes que fue monja ella. Ella se hizo monja paulina. Muy joven, no usaban hábito, no estaban enclaustradas. Cuando la premiaron por primera vez todavía era monja paulina. Y después dejó. María Esther era muy simpática, muy luchadora. Algunos libros, como por ejemplo La historia de Belgrano, creo que no acertó porque Belgrano es una figura muy compleja, y ella no puso el problema sobre la mesa y entonces resultaba un poco manual, pero tiene libros muy buenos. Con qué coraje luchó contra el cáncer que la mató.

(c) Daniela Aspeé Venegas - Archivos del Sur



martes, 5 de junio de 2012

Entrevista al escritor boliviano Javier Claure C. por Jaime Padilla















foto: Javier Claure C.


(Estocolmo) Jaime Padilla



Se edita en Suecia obra del poeta boliviano Javier Claure




"He escrito algunas cosas en sueco, pero la verdad es que mi idioma materno dulcemente me llama, y ha tocado más fuerte las paredes de mi corazón?" comenzó diciendo Javier Claure Covarrubias, el poeta boliviano radicado en la ciudad capital de Suecia, Estocolmo, para anunciar la reciente edición de su segundo poemario "Extraño oficio".

La primavera -en este mes de mayo- empieza colorear de verde los parques y jardines de la ciudad y sus habitantes sonríen. Javier y yo, observando desde la parte superior de la Casa de la Cultura, el hormigueo de gente y el enmarañado tráfico vehicular y en medio de humeantes tazas de café, comenzamos esta conversación, mientras hojeaba 'Extraño oficio' que constituye el segundo poemario de Javier Claure Covarrubias.

¿Cómo surge Extraño oficio?

La idea de 'Extraño oficio' surge ante la necesidad urgente de expresar ese misterio que brotó en mi universo interior para plasmarlo mediante la poesía. Por lo tanto, las páginas que constituyen este poemario son producto de largas noches cuando la musa entraba por mi ventana, y me seducía con toda su fuerza. En 'Extraño oficio' hay poemas inspirados en amores pasados, quemando así etapas e historias que empezaron y quedaron inconclusas. Hay un par de poemas dedicados a la belleza de una mujer de color, un poema hace alusión a los ataques que se efectuaron contra las Torres Gemelas de los Estados Unidos, otro poema está dedicado a mi madre que falleció hace muchos años.

Uno de los poemas titula 'Líneas', y a pesar de mis estudios en matemáticas, 'metafóricamente hablando', una línea puede terminar en una U invertida o en curvas como en el recio cuerpo de una mujer. En fin, son poemas inspirados en el Amor. Y debo decirte que Bolivia, de alguna manera, está presente. Existen atisbos de mi niñez, de mi colegio, de mi ciudad etc. Cuando la escritora cochabambina, Gaby Vallejo, me comentaba a cerca de este poemario me dijo: 'Es increíble, ha pasado tanto tiempo que has dejado el país, y aún Bolivia está presente en algunos de tus poemas'.

El poeta chuquisaqueño, Luis Andrade, escribió el prólogo de mi libro, muy hermoso por cierto. Y también se refiere, en una parte, diciendo que mi poesía está signada, entre otras cosas, por la nostalgia a Bolivia. Como verás, con toda esa fermentación de palabras en 'Extraño oficio', quiero llegar a los lectores para que disfruten de esos versos, se pierdan en ellos y espero que ese juego de palabras despierte, en sus mentes, capacidades imaginativas.

¿Por qué elegiste justamente ese título?

En realidad, el primer título que escogí fue 'Adentrarse por la tangente', haciendo alusión a que los humanos entramos al círculo de la vida por una tangente. Y a medida que pasan los años, disminuye el radio del círculo hasta llegar a ser un punto: la muerte. Pero ese título no era tan poético que digamos. Además, en estos tiempos, se vende más prosa que poesía. Escribir poesía ha pasado a ser un verdadero 'Extraño oficio'.

¿Ser poeta te resulta difícil y extraño?

No, para nada. Al contrario, me gusta jugar con la fantasía, con las palabras, con la sintaxis etc. Me gusta encontrar imágenes y expresarlas en un verso. En muchos casos trato de dar un sentido y significado diferente a las palabras; lejos de su verdadero significado en el diccionario. A veces quiebro con todas las reglas que me impone el idioma español. Y busco dar movimiento a las cosas y a los hechos mediante el lenguaje, porque el movimiento significa cambio. Y claro que existe también una gran dosis de sensibilidad. En mi caso, robo tiempo al tiempo para escribir, porque trabajo durante la semana y los quehaceres de la vida cotidiana lo absorben a uno. De este tema conversaba con algunos escritores y poetas en Bolivia.

Cuando algún hecho causa un terremoto en los cimientos del alma poética, el poeta registra, en sus adentros, coordenadas que le permitirán escribir dando rienda suelta a la inspiración. Pero lo difícil es sentarse frente a la hoja en blanco y encontrar metáforas, códigos lingüísticos personales, especies híbridas de las palabras, figuras retóricas, formas gramaticales y un lenguaje coloquial que permita transgredir un idioma para crear aquello que llamamos poesía.

¿Tus proyectos para el futuro?

Seguir escribiendo con los pies bien puestos sobre la tierra. Estoy preparando mi próximo poemario. Me dedico también al periodismo cultural y deseo explorar en materia del cuento, ya que me siento cómodo con la prosa.

¿Se podría decir que en el país hay poesía sueca y poesía de los extranjeros?

Si y no. Sabemos que todos los poetas del mundo desde que la poesía existe como tal, escriben sobre tres temas: el amor, la vida y la muerte. Cada poeta da una interpretación personal de esas temáticas. Los extranjeros que han llegado a Suecia a una edad adulta o los extranjeros de la segunda generación, tienen experiencias y vivencias diferentes que los suecos y, claro, esto se reflejará en sus escritos. Pero los poetas suecos también escriben sobre su entorno social, sus emociones, sus realidades etc. En ese sentido, se podría decir que cada cual expresa sus sentimientos a su manera.

Escribir en un idioma ajeno al sueco, no significa que se esté haciendo una 'literatura de gueto'. Hay muchas obras que con el tiempo se han traducido al sueco y a otras lenguas. El español es un idioma muy importante, y los flujos migratorios, de habla hispana, hacia Estados Unidos y Europa han creado una literatura considerable. Un ejemplar de todos los libros publicados en este país, independientemente del idioma, van al archivo de la Biblioteca Real (Kungliga Bibliotek). Estoy seguro que en el futuro Suecia hará un estudio de la literatura creada por los inmigrantes.

¿Por qué los extranjeros que hacen música, escriben novelas, poesía y pintan, no consiguen un mayor espacio en la sociedad sueca?

Creo que para causar más impacto en la sociedad sueca, obviamente se tiene que escribir en sueco, esto en el caso de los escritores y poetas. En cuanto a mi persona se refiere, no tengo problemas en ese sentido. He escrito algunas cosas en sueco, pero la verdad es que mi idioma materno dulcemente me llama, y ha tocado más fuerte las paredes de mi corazón.

No es muy fácil, que digamos, abrirse espacio en los medios de comunicación ya sea en Suecia o en cualquier otro país. Existen una serie de trabas. Los que vivimos en Suecia, sabemos que a pesar de muchos esfuerzos, la política de inmigración sueca ha fracasado. Entonces esto tiene una repercusión negativa. Como ejemplo puedo decirte que cuando llegó, a Estocolmo, el pintor boliviano Mamani Mamani a exponer sus cuadros, me pidió que llamara a periodistas culturales de los diferentes periódicos para que estén presentes en la inauguración de la exposición. Así lo hice, pero a nadie interesaba los cuadros de Mamani Mamani. Ni siquiera me escuchaban el mensaje que les quería entregar, aludiendo a que no tenían tiempo. Sin embargo, es bueno recalcar que Suecia tiene una ministra llamada, Nyamko Sabuni, de origen africano. Yo creo que, poco a poco, los espacios se están abriendo para los extranjeros.

¿Qué hay de tus viajes?

He viajado casi por todo Europa, algunos países de Sudamérica y África. Soy amante de la cultura y del arte africano. Una de las cosas que me ha impresionado profundamente es la barbarie cometida por Europa en África: la esclavitud. En Gambia he estado en el pueblo de Kunta Kinte, en Juffure. Y en Senegal en la isla de Gorée. En esos lugares he visto cómo los europeos amasaban fortunas a costa del sufrimiento humano. De verdad, me ha impactado muchísimo.

Pasaste ya el medio siglo de vida, en ¿qué año llegaste a Suecia?

Llegué a Suecia a finales de los años 70. Llegué con mi madre y mis demás hermanos, ya que mi padre algunos años antes, obtuvo en este país el asilo político. Mi padre, fue uno de los fundadores del Partido Comunista de Bolivia, y salió del país durante la dictadura de Banzer.

¿En Bolivia, no consideras qué la poesía sufrió en los últimos tiempos una especie de abandono?

En primer lugar, quiero mencionar que Bolivia es un país que ha tenido dictaduras militares salvajes. Ha sufrido la explotación, el racismo, el saqueo, la tortura, guerras, conflictos sociales y lo más doloroso e injusto: la terrible usurpación de su Litoral y la pérdida de extensos territorios ricos en minerales. Por lo tanto, la literatura boliviana, la poesía, de algún modo, refleja todo eso que ataña al país.

Al mismo tiempo es una nación muy rica en cultura, y ha tenido buenos poetas y escritores. Desde el Romanticismo como, por ejemplo, Adela Zamudio, María Josefa Mujia. En la época del Modernismo se destacaron Ricardo Jaimes Freyre, Franz Tamayo y otros. Después aparecieron otros poetas de gran envergadura. Durante la primera mitad del siglo XX, el escritor Carlos Medinaceli creó, junto a poetas, el movimiento literario 'Gesta Bárbara' que tuvo gran importancia en el país. Se habla de crisis de la poesía en todas partes.

La gente lee más prosa y la poesía no llega a todos. Es un círculo reducido de gente que lee poesía. Ahora en Bolivia, como en otros países, la poesía ha sufrido ese abandono que indicas. Una de las causas es el bajo volumen de obras poéticas que se publican a consecuencia de un cierto aislamiento del poeta, y el escepticismo de las editoriales para publicar versos. Además, hay que añadir y esto lo digo en forma general, lamentablemente hay poesía que nada dice. Algunos que creen ser poetas están totalmente confundidos. Escriben frases de cualquier manera, las cortan como sea y creen que eso es poesía. Es decir, hay una falta de respecto al lector y así mismo.

Los poetas de todas las sociedades modernas, en última instancia, son los culpables para ese abandono. Pero en medio de esta nebulosa poética no soy pesimista. Creo en la palabra bien trabajada. Realmente la poesía respiró un aire puro, cuando el Premio Nobel de Literatura del año pasado fue otorgado al poeta sueco Tomas Tranströmer. Y mientras existan seres humanos comprometidos con la palabra, pues la poesía siempre estará presente.

¿Bolivia se encuentra en un proceso dinámico de transformaciones políticas, sin embargo se capta desde afuera, escasas propuestas en literatura, poesía y pintura, qué debe hacer -a tu criterio- el Estado para promover estas manifestaciones culturales?

Evidentemente Bolivia es un laboratorio sociológico. En este país andino existen algunos premios literarios como Premio Erich Guttentag a la mejor novela, Premio Yolanda Bedregal al mejor poemario y el gobierno de Evo Morales inauguró el Premio Plurinacional Eduardo Abaroa.

Pero para fortalecer la cultura, en todos los campos, el Estado boliviano tendría que crear más premios, subvencionar la publicación de obras literarias, crear círculos para fomentar el arte, crear más concursos de poesía, hacer festivales de poesía, capacitar investigadores y críticos del arte en general. A nivel continental hacer festivales interculturales en todos los campos del arte.

Es este sentido vale la pena nombrar la creación del ALBA y de CELAC porque son proyectos de integración que tiene una dimensión económica y social. Pero también se debe hacer esfuerzos para el desarrollo cultural entre los pueblos que hasta ahora no se vislumbra por ninguna parte.

(c) Jaime Padilla

sábado, 24 de marzo de 2012

Antonio Lobo Antunes en Buenos Aires (archivo)




(Buenos Aires) Araceli Otamendi

Esta nota fue realizada hace unos años, cuando el escritor portugués Antonio Lobo Antunes visitó la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires para presentar su libro Buenas tardes a las cosas de aquí abajo y ofreció una conferencia, abierta al público, donde estuve presente. Esta nota que ahora se reproduce aquí, fue publicada en la Revista Archivos del Sur.

Antonio Lobo Antunes en Buenos Aires


Invitado por la Editorial Sudamericana, Grupo Editorial Mondadori, para presentar su libro “Buenas Tardes a las cosas de aquí abajo”, el escritor portugués Antonio Lobo Antunes vino en el mes de mayo y se presentó en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.

Fue declarado Huésped de Honor por la Legislatura de la Ciudad Autónoma de la Ciudad de Buenos Aires.

Quienes lo leemos en las crónicas que escribe para el diario El País de España, excelentemente traducidas por Mario Merlino, y hemos leído sus libros, sabemos cuán extraordinario escritor es Antonio Lobo Antunes.

Hablaba en voz muy baja, se mostraba muy cansado, vino acompañado de su editor español, venían desde Colombia, adonde había ido a presentar el libro. El público escuchaba en respetuoso silencio al escritor.



El viaje, el libro


“Fue muy duro” dijo respecto a su estadía en Colombia, refiriéndose a la pobreza, la violencia, la agresividad de la gente. En Colombia las clases altas miran desde arriba al pueblo, dijo el escritor. Situación que podría hacerse extensiva a varios países de Latinoamérica, se podría agregar.

“Encontré aquí en Argentina algunos de los mejores periodistas que encontré en mi vida”, dijo. “Me sentí comprendido sin palabras”, afirmó. El escritor se manifestó cansado de hablar, de mostrar simpatía, de sonreír, de demostrar inteligencia durante la gira de promoción del libro que se remontaba desde antes de Colombia, a otros países de Europa. . “Yo creo que no solamente tengo respuestas sino preguntas” dijo. “No quiero hablar mucho del libro porque si pudiera hablar de él no lo habría escrito” afirmó Lobo Antunes. “Pasé dos años de mi vida escribiéndolo”. “Es muy diferente del libro que quería escribir. Necesitaba un punto de referencia”. Partió de la idea de las sectas religiosas que se apropian de la gente sin cultura y sin dinero. “La mano rechazaba esa solución. La mano voló a Africa, no he regresado a Africa después de la guerra”, dijo. “No hay nada más violento que la guerra, agregó. Una violencia y crueldad que al mismo tiempo me hizo verificar lados insospechados de mí mismo”, dijo. “Hay sentimientos contradictorios que nos habitan. En todos los libros que las editoriales publican con mi nombre me interesa que las páginas sean como espejos que nos devuelvan esa visión de los sentimientos que nos habitan”.



La guerra



“Yo quería tener un hijo porque pensaba que me iba a morir. Tuve una hija, cuando volví a mi casa no la conocía. Me costó tres o cuatro años tener una relación normal, mi primera reacción fue decir ésta no es mi hija.

En el país más sensual que conocí, Africa, en lugar de hacer el amor lo que se hacía era tomar prisioneros, tener muertos.”



Cuando era médico


“Cuando era médico interno tenía que hacer tres meses de cirugía, de obstetricia, de otras especialidades. Me enviaron a la enfermería de niños con cáncer terminal. Había un caso de un niño de cuatro años, yo tenia veintidós años. El niño, José Francisco se murió. Yo estaba en la puerta de la enfermería y veía el pie del niño, lo habían envuelto en una sábana para llevarlo y le veía el pie. Tengo la sensación de que por ese pie escribo. Por un niño muerto, no sé por qué razón y en nombre de qué. Hay que escribir por los que no tienen voz, por los que no pueden hablar, por la madre de mis hijas que murió de cáncer hace cuatro años. También escribo con mucha alegría, no tengo tiempo para deprimirme” dijo. “Tengo momentos en que mi cabeza está llena de perros negros que se devoran a los otros”.



Su última novela: una historia de amor


En noviembre de 2003 terminó la novela “Yo he de amar una piedra”. Por la mañana escribo en el hospital, por la noche en mi atelier, escribo con la puerta abierta, no me gustan las puertas cerradas.

Entonces hizo el siguiente relato:

“Vi pasar una señora de negro y el médico que estaba ahí me contó la historia:



La mujer era una campesina, trabajaba como costurera. Cuando era joven se enamoró de un chico que también trabajaba en el campo. Sus padres la enviaron a Lisboa para que tuviera una vida mejor, la enviaron a casa de unos parientes. El novio también trabajaba mucho. Se miraban cuando se cruzaban por la calle. Ella enfermó de tuberculosis, el chico le escribía pero sus parientes no le dejaban contestarle. El pensó que ella había muerto. El se casó, estudió, tuvo hijos. La chica no murió, volvió a trabajar como costurera. Diez años después, un día que ella volvía de entregar unas ropas a sus clientas se encontró con él en la calle. Durante cincuenta y tres años todos los miércoles se encontraban en una pensión. El estaba casado. Ellos no hacían el amor, se tomaban de las manos. Se iban a ver las acacias en flor. El ganaba mucho dinero. Había alquilado un piso. El se murió estando con ella. El problema era cómo hacer salir el cuerpo sin que la mujer de él se enterara de la relación. Ella llamó a uno de los yernos de él para que se ocupara de eso. Ella no podía ir a los funerales. Ella contó la historia”.



Se la conté a mis hijas y ellas me dijeron: Qué mujer tan idiota.



“Para mí, la mujer de la historia se había quedado con lo mejor de ese hombre. Quería escribir esa historia. Estuve dos años y escribí un libro de amor. Hemingway decía siempre que las historias de amor tienen un final triste. He visto en mi familia historias de amor felices, quería que esa historia de amor circulara en mi sangre. No me gusta contar historias pero la conté para decir que estoy contento de estar aquí.”.



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domingo, 18 de marzo de 2012

Entrevista a María Sáenz Quesada - archivo

foto: María Sáenz Quesada

(Buenos Aires) Araceli Otamendi

Realicé esta entrevista a la escritora e historiadora argentina María Sáenz Quesada cuando apareció su libro "Isabel Perón - La Argentina en los años de María Estela Martínez". Dado que este año la revista Archivos del Sur cumple su décimo aniversario estoy publicando en este blog las entrevistas más relevantes que hice  en  estos diez años.

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Introducción




(Buenos Aires)


A raíz de la reciente publicación del libro “Isabel Perón- La Argentina en los años de María Estela Martínez” entrevisté a María Sáenz Quesada, escritora e historiadora argentina. El libro fue presentado en una librería de Buenos Aires por el historiador argentino Félix Luna y por Julio Bárbaro, en ese momento interventor del Comfer.
 Además de libros de historia, Sáenz Quesada ha escrito novelas y es también directora de la revista "Todo es historia". Ha ocupado cargos como el de Secretaria de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y directora del Museo de la Casa de Gobierno  entre otros. Es miembro de la Academia Nacional de Educación.


"Este libro tiene una virtud, es que quien lo lea con sinceridad para tratar de saber algo más y de entender mejor, puede, en el caso de que haya vivido esa época, reconstruir su historia personal alrededor de lo que narra el libro, sea esta persona alguien político, alguien que haya tenido una militancia activa o simplemente un ciudadano que vio cómo los acontecimientos se desataban a su alrededor y en su momento los entendió de una manera y ahora quiera entenderlos mejor. Para la gente joven representa realmente una apertura a un pasado que no se enseña, porque mientras se enseña detalladamente el proceso militar, los gobiernos de Cámpora, o la vuelta de Perón, Isabel permanece oculta."

Entrevista a María Sáenz Quesada por Araceli Otamendi

¿Cómo se te ocurrió la idea de este libro?



La idea de este libro se me ocurrió cuando yo dirigía el Museo de la Casa de Gobierno, en el año 1988. Y para reabrir el Museo tuve la idea de poner algunos objetos de Perón. Le escribí a Isabel a través de su abogado y ella me autorizó a retirar objetos personales de Perón que estaban en la Quinta de San Vicente. Entonces fuimos con la comisión del museo y además de dichos objetos ví muchísimas cosas de Isabel, sobre todo los uniformes que ella había usado cuando ejercía la presidencia.



¿De las tres fuerzas?


Sí, de las tres fuerzas. Entonces pensé qué buena idea, qué buen tema, pero la idea quedó ahí. En los años 90 escribí biografías de mujeres, como “Mujeres de Rosas” y “ Mariquita Sánchez “ y postergué el proyecto de escribir un libro sobre Isabel. También tuve un cargo político y creo que todo eso me sirvió, me dio más experiencia para abordar este tema. No sé cómo hubiera resultado si lo hubiera abordado en los 80. Finalmente lo retomé después de escribir una “Historia argentina” en el año 2001 y me llevó un poquito más de dos años de investigación.



¿Hay documentos sobre los años que duró la presidencia de Isabel Perón?



Yo encontré pocos. Es decir hay desde luego toda la información oficial, hay algunas causas judiciales importantes, hay mucho oculto, aspectos que nadie quiere recordar y que se guardan en cajas fuertes, fuera del país, pienso yo. No digo que no haya documentos, sino que yo tuve acceso a pocos. Y entonces lo que hice como tarea primordial fue tomar testimonios, más de setenta entrevistas, todas en forma personal a un espectro muy variado: militares de las tres armas, sacerdotes, obispos, fui a Roma a entrevistar al Cardenal Pío Laghi, que fue nuncio en aquélla época. Creo que debo haber sido la última que entrevistó al ex almirante Massera, unas semanas antes de que se enfermara. También entrevisté a sindicalistas, dirigentes del peronismo, dirigentes del radicalismo, gente común que por algún motivo u otro había tenido que ver con esta historia, ministros de ese gobierno, personas allegadas a Isabel, Dolores Ayerbe, su secretaria privada – ya fallecida – , otras de la confianza de Perón y con estos elementos fui reconstruyendo el relato de cada uno de ellos. Yo no digo que todos estos testimonios sean absolutamente veraces, pero sí representan un punto de vista, una lectura interna de los acontecimientos porque cada uno responde a sus intereses, a su forma de encarar la realidad. De modo que hay muchas contradicciones. Mi tarea fue la de hilar los testimonios con los otros documentos; realicé asimismo una lectura muy minuciosa de periódicos y revistas, siempre dentro de las posibilidades del trabajo unipersonal. Sobre todo eso, fui reconstruyendo la historia. Pero es bueno advertir una característica de la historia contemporánea: terminado el trabajo todos los días se encuentra a alguien que le agrega alguna pequeña cosa más. Mi gran preocupación, imaginando que esto iba a suceder, porque hasta en el momento de las pruebas de imprenta yo estaba ahí recibiendo nuevas informaciones, era tratar de dar una versión que pudiera sumar los otros testimonios sin que lo esencial quedara distorsionado. Y hasta ahora creo que eso no ocurrió, he encontrado más datos pero no algo que invalide lo que ya está expuesto.



¿Este libro podría aumentarse con más testimonios o documentos, por ejemplo?



Podrían profundizarse los aspectos que necesitan una prueba documental, por ejemplo el tema de cómo llegó realmente Isabel a conocer a Perón.



Es interesante esto último porque en el libro se dice que Isabel es una enviada o parece ser una enviada desde la Argentina para conectarse con Perón.



La persona que me dio esta versión, Landajo había sido secretario de Perón en Panamá. De modo que es un testigo de aquella época. Desde luego es alguien que no la quiere a Isabel y que me dio esta versión que creo yo que hay que seguir trabajando porque parece verosímil que los servicios del gobierno argentino en colaboración o no con servicios del gobierno de los Estados Unidos siguieran la actividad del ex presidente Perón cuya capacidad de movilización de las masas era muy grande - que hubiera sido derrotado no significaba que fuera una persona muerta y en política eso se sabe-. Y que buscaran a alguien que no era realmente una copera como se dijo tantas veces sino una muchacha independiente, bastante rebelde, de clase media que quiso hacer su vida y que seguramente le pudo haber ido mal en esa gira artística que emprendió. Lo que sí está claro es que Perón rápidamente aceptó a esta persona, a esta joven que era tan necesaria para un hogar donde había hombres, suboficiales, y gente que realmente necesitaba una presencia femenina y que valorara su lealtad en circunstancias muy difíciles, cuando Perón estaba exiliado en Caracas y hubo desde un atentado del gobierno argentino antiperonista, de la “Revolución libertadora” y luego cuando la caída del dictador Pérez Jiménez que lo había protegido hasta entonces. Isabel estaba con Perón y no lo abandonó. Ella fue leal y Perón, ya sabemos, eso es lo que realmente valoraba.



Pasando a otro tema, vos decís en el libro que hay períodos de la historia que se quieren olvidar, que la conciencia colectiva quiere ignorar porque son muy dolorosos.



Este libro tiene una virtud, es que quien lo lea con sinceridad para tratar de saber algo más y de entender mejor puede, en el caso de que haya vivido esa época, reconstruir su historia personal alrededor de lo que narra el libro, sea esta persona alguien político, alguien que haya tenido una militancia activa o simplemente un ciudadano que vio cómo los acontecimientos se desataban a su alrededor y en su momento los entendió de una manera y ahora quiera entenderlos mejor. Para la gente joven representa realmente una apertura a un pasado que no se enseña, porque mientras se enseña detalladamente el proceso militar, los gobiernos de Cámpora, o la vuelta de Perón, Isabel permanece oculta.A la mayoría no le gusta recordarla. Es muy odiada por lo que entonces era la izquierda peronista, es muy desvalorizada por el sindicalismo peronista aunque éste resultó sin embargo su último apoyo, en los meses finales de su gestión presidencial, y solamente una parte del peronismo político, sobre todo en las provincias, mantiene una actitud más respetuosa hacia la señora de Perón. De todos modos ella queda siempre aureolada por ser la viuda de Perón y eso le ha evitado que se le pasen facturas por los aspectos más negros de su gobierno, como es el caso de la Triple A..



Vos decís que en el interior del país, en las provincias respetan más a Isabel Perón, ha quedado un recuerdo más benévolo de ella ¿a qué lo atribuís que esto ocurra así? ¿Será porque Isabel recorría las provincias?



Quizás porque en las provincias hay un peronismo más sencillo, más atento a lo que decía el General y por lo tanto si su mujer iba como enviada, en aquella famosa gira de 1965 o como candidata a vicepresidente en 1973. Entonces, como Perón ya estaba enfermo y no podía realizar una gira, Isabel recorría las provincias. Yo recuerdo haberla visto, en ese entonces yo trabajaba en Catamarca. Ella estaba en un palco, no era una figura descollante pero cumplía su papel. La gente peronista común no tenía tantas exigencias en cuanto a que Isabel compitiera con Evita ni le cuestionaba a Perón nada de lo que hacía.



En el libro queda claro quien firma el decreto donde se establece que había que aniquilar a la subversión, los “elementos subversivos”.



Isabel firma el primer decreto secreto relativo al área de Tucumán donde el Operativo Independencia se lanza en febrero de 1975. Lo firma aparentemente estando en Mar del Plata, en la Base Naval . Pero en octubre de ese mismo año el que lo firma es Luder. En ese decreto, la palabra aniquilar es lo que más ha sido cuestionado; Luder ha explicado qué sentido se le daba, que aniquilar era exterminar al enemigo pero no personalmente uno a uno. Alguno de los que estuvo en la discusión directa, un brigadier que no quiso revelar su nombre, dijo que él también lo había cuestionado al término pero que se argumentó que estaba en la terminología del Ejército.Y lo que también es doloroso ver es que desde Montoneros también se hablaba de la necesidad de aniquilar al enemigo que en este caso eran las Fuerzas Armadas. Es un lenguaje que revela el clima de odio entre argentinos que era verdaderamente doloroso, y del que participaban, no vamos a decir todos pero sí una mayoría política que hacía muy difícil esa vuelta a la democracia. La falseaba, era una vuelta a la democracia donde valía todo. Eso no es realmente democrático.



¿A qué atribuís como historiadora esa tendencia de decir “hay que aniquilar al enemigo”? , ¿de dónde viene eso en la historia de la Argentina?



Yo creo que la tendencia de aniquilar al enemigo es una tendencia feroz de las personas y en la historia argentina existe también. Está en aquél lema de Facundo Quiroga “religión o muerte” o la frase de Sarmiento sobre la sangre de gauchos, todo esto es de una gran ferocidad en nuestras luchas civiles. Pero también se encuentra a lo largo de la historia el intento, la voluntad de instaurar leyes, una constitución y formas legales de dirimir las luchas. Creo que en ese sentido el 73 y en el 76 mucho más fueron retrocesos francos en el sentido de buscar formas, consensos verdaderamente democráticos, donde gobiernan las mayorías y las minorías tiene también oportunidad de participar y la justicia es para todos. La Argentina como tantos otros países ha iniciado y ha retrocedido muchas veces en el camino de la ley pero al mismo tiempo en el período 1973- 76 también hay aspectos positivos, es decir que funcionan las cámaras, el funcionamiento de la justicia es mejor que lo que va a ser después - se ve por ejemplo que muchas veces los presos cuando caen en manos de la justicia se les sigue un proceso judicial, no es lo mismo que el otro lado feroz, la acción de la triple A o la represión sistemática desde las Fuerzas Armadas; por cierto que a mediados del 75 empezaron las desapariciones. En cuanto a la lógica de la guerrilla, tanto la guerrilla peronista como la del ERP, piensan también en aniquilar al enemigo, en hacer atentados, en el secuestro como método; terminaron ocupando cuarteles, matando conscriptos, etc.



Volviendo al tema de Isabel ¿ella tenía vocación de poder, tenía coraje o las dos cosas juntas?


Yo creo que Isabel tenía vocación de ir ascendiendo, como suele suceder con este tipo de personalidades, creo que jamás se había planteado llegar a la presidencia pero sí fue escalando posiciones en el entorno personal de Perón y todo lo que sea caudillismo personalista lleva a que las personas del círculo íntimo tengan un acceso a todo, podríamos decir así. No sólo en las dictaduras, también ocurre en los regímenes democráticos donde hay un poco esta distorsión , donde el “palacio” tiene preeminencia sobre las instituciones. Yo analizo lo más posible un momento clave que es cuando Cámpora renuncia y se discute quién va a acompañar a Perón, lo que resulta claro es que Perón mismo no propone nombres viables dentro de su propio partido. Había gente tan capacitada como Angel Robledo, podía haber también militares peronistas que podían acceder a este cargo, se hablaba mucho de Balbín, cosa que era bastante absurda porque unir a los dos partidos era una especie de unanimidad poco recomendable para el funcionamiento republicano. Pero los radicales no alfonsinistas también se habían enganchado con esa idea. Finalmente todo eso se va diluyendo y queda el nombre de la esposa de Perón para acompañar la fórmula. Eso es algo que no había conseguido Evita en su momento. Isabel no sólo lo lograría sino también va la presidencia a raíz del fallecimiento de su marido y esto se va a convertir en una carga desdichada. Porque yo creo que Isabel pasa por su momento más feliz en el ejercicio del poder cuando hace ese viaje como vicepresidente a Europa, cuando su marido está a punto de enfermarse, en sus días finales. Isabel habla en Ginebra, es recibida por el presidente de Italia, le hacen una gran recepción en el Palacio Barberini, en Roma también la recibe Franco. A los dos días de volver muere su marido y ella se convierte en presidente y se desencadena después todo el drama..



En el libro se evidencia la soledad en que queda Isabel después de la muerte de Perón, se narra una reunión con los ministros donde les pide que la visiten los fines de semana con sus familias.



Ella se aferra a López Rega y al grupo formado asimismo por el canciller Alberto Vignes y los hermanos Villone; cuando López Rega se va, en julio del 75, ella se queda muy sola ; además ha roto con su familia muchos años antes. Tampoco mantiene relaciones de amistad. Esa soledad, consecuencia de encandilarse demasiado con el poder, se prolonga hasta hoy. Isabel vive en Madrid , tiene sí relaciones con gente del franquismo, tiene algunas amistades con quienes se reúne a jugar a las cartas, pero está bastante aislada.



¿Intentaste entrevistarla para el libro?



Sí, hablé con su secretario privado, Martínez, y todo quedó en evasivas. Creo que hubiera sido interesante, que opinara sobre algunos aspectos por ejemplo de su relación con Massera, o sobre su acceso a la candidatura de vicepresidente.



Tampoco pudiste entrevistar a Luder



Luder directamente por teléfono me dijo que no, que ya había hablado sobre este tema con otros. El tema de Luder no solamente pasa por el decreto de aniquilamiento por el que tuvo que responder ante la justicia sino en entender por qué se negó a suceder a Isabel en una maniobra constitucional, legal, que no sé si hubiera impedido el golpe militar pero sí lo podría haber demorado o deslegitimado. Porque ante la sociedad el gobierno de Isabel se había deteriorado a tal punto que la ciudadanía recibió con los brazos caídos el golpe, muchos se alegraron, inclusive gente que había estado presa en el gobierno de Isabel pensó que a partir del golpe podía llegar una etapa con mayor justicia y por supuesto se equivocaron. Luder se ha justificó diciendo que no podía traicionar a la mujer de Perón. Otros estiman que el golpe militar igual hubiera llegado. Creo, por mi parte, que la clase política siempre tiene que buscar soluciones dentro de ella misma.



Desde el punto de vista de la biografía de Isabel, cuando a ella la apresan, la llevan al Aeroparque y la detienen ahí hay un general que le dice que ha sido destituida y ella le responde que va a hacer lo que le digan, no se resiste. ¿A qué atribuís este modo de responder de Isabel en un momento tan grave?



Yo creo que Isabel tenía una idea muy mesiánica de su gobierno, se sentía realmente con derecho a suceder a Perón, sentía la legitimidad de esa herencia, no en forma republicana, sino en forma casi monárquica. Ella tenía un sentido muy monárquico del poder. Cuando la apresan también demostró su personalidad y por qué Perón la había elegido, cumplió hasta el final ese papel con mucho valor porque la verdad es que un grupo militar lo ponga a uno preso y no se sabe dónde lo van a llevar, qué van a hacer... hay que tener valor para afrontar eso.



Pasando a otro tema en el libro dice que hay un músico, Christopher Moore que compuso una ópera sobre Isabel y de esto no se habla



Lo único que leí en su momento fueron sus declaraciones en el año 1999 donde Christopher Moore dice que tiene la ópera lista. El personaje de Isabel le había fascinado siempre, desde que era chico, en Ohio. Pero que en la Argentina funciona el olvido deliberado del gobierno de Isabel y que ese gobierno, por el contrario, debe ser recordado, admitido y reinsertado en la memoria colectiva. Me gustó ver esto desde un extranjero, desde un artista, porque también ese es el objeto de mi libro, presentar desde la biografía de una mujer y su vínculo con el poder la historia de la Argentina reciente, la historia que es mi historia también y la de los que sin vivirla heredaron sus efectos.



Hay un tema que no mencionamos y es el de López Rega, “el Brujo”. ¿Cómo llega López Rega a conectarse con Perón y con Isabel?



Hay dos versiones, la versión más creíble es la de que a fines del viaje de 1965, López Rega se presenta al mayor Alberte, un referente luego de la izquierda peronista y se ofrece para ayudarlo a imprimir boletas en la contienda electoral en la cual el peronismo de Perón va a competir con el vandorismo y a custodiar a la señora de Perón en el viaje que va a iniciar por las provincias. Y a partir de allí, seguramente por la inclinación espiritista de ambos, de Isabel y de López Rega, ella dice que le parece bien que este hombre la acompañe a Madrid para solucionar algunas cosas que se necesitan en Puerta de Hierro. El viaje se hace con el apoyo de la logia Anael. López Rega no vuelve. Se instala en Puerta de Hierro y luego va escalando posiciones. Se vuelve cada vez más util a Perón y a su esposa.



¿Tuviste algún comentario del libro desde la izquierda peronista?



Algunos sí, me han dicho que entendieron la parte que ellos no conocían la conocieron a través de mi libro.

El militante de aquellos años estaba muy centrado en su lucha entonces por ahí no sabía ni los nombres de los ministros, ni qué pasaba. No tenía mucha información. Y un ex ministro del último gabinete de Isabel me ha dicho que ahora que leyó mi libro entendió mucho mejor lo que fue la “Triple A” que antes, de modo que el libro también sirve para gente que estaba en el gobierno y que quizás no quería ver mucho de una realidad demasiado dolorosa.


Es que no hay una historia escrita de esos años.



Hay historias parciales sobre temas puntuales. La biografía de Gelbard de María Seoane, ahora se publicó una biografía de López Rega, hay libros sobre la economía en esa época, sobre Montoneros hay muchos trabajos y libros como el de Martín Caparrós. Pero en este libro he tratado de ser lo más respetuosa posible con todos los actores políticos a fin de dar una visión amplia.



Vos decís que la historia no es un tribunal ni el historiador es un juez.



Creo que eso de estar adjudicando buenos y malos es un poco ridículo.



Por otra parte ¿qué diferencia hay entre un libro de historia escrito por un historiador y uno escrito por un periodista?



Creo que este último es más una crónica. El periodista por lo general y por lo que veo no es muy cuidadoso en cuanto a decir cuáles son sus fuentes, en general si la versión le parece verosímil la relata, tiene que preservar en muchos casos nombres, entonces su relato tiene que ver con el día a día, con la noticia. Desde ya que hay periodismo de investigación excelente y muy cuidadoso y que el historiador usa. El historiador tiene que ser doblemente cuidadoso, tiene que tratar de ver todas las versiones, todas las posibilidades, para estar un poco por encima de los partidismos, de las prevenciones. Desde luego que uno siempre escribe con lo que es, con lo que vive, con lo que siente, pero hay que tratar de superar eso.



Para finalizar, ¿qué pasaba con el panorama internacional durante los años setenta?



Por un lado estaba la crisis de Estados Unidos que retira las tropas de Vietnam, esto provoca un gran cambio en las relaciones internacionales. Por otro lado el surgimiento de la democracia en Portugal y en Grecia y el surgimiento de la democracia en España con la muerte de Franco. En Grecia se estaba juzgando a los coroneles griegos responsables de la dictadura y responsables también del fracaso de la guerra con Turquía. Este juicio coincide con el momento en que los militares argentinos inician el Operativo Independencia, sin imaginarse que en algún momento ellos también podrían verse sometidos a un juicio, como en Grecia, luego de la derrota en la guerra del Atlántico Sur. Son ejemplos que ayudan a pensar nuestra historia y su evolución.



Los militares argentinos por un lado tenían la ambición de tener todo el poder y por el otro terminar con la guerrilla. Según lo último que mencionás no miraban el panorama internacional.



Yo creo que los militares pensaban más en el éxito que en esa misma época Pinochet tenía en Chile y en los militares que estaban en Brasil, en Uruguay, en Bolivia y en Perú. Había una serie de ejemplos que los ayudaban. Era difícil asimismo entender que a partir de la crisis mundial del petróleo, el primer mundo empieza a organizarse de otra manera, con nuevas tecnologías y que los argentinos, envueltos en nuestras querellas nos quedábamos al margen.



¿Es necesaria la historia?



No es que sea la panacea, creo que la historia enseña a comparar, a medir, a mitigar la euforia, a evitar la desesperación, es una maestra de sabiduría de la vida.



© Araceli Otamendi – Todos los derechos reservados

fotografía: archivo.

viernes, 16 de marzo de 2012

Entrevista al escritor boliviano Víctor Montoya

                                                    foto: Víctor Montoya

(Buenos Aires) Araceli Otamendi

Conocí al escritor boliviano Víctor Montoya a través de internet, hace diez años. Hacía poco tiempo que había fundado la revista Archivos del Sur y recuerdo que encontré en la Biblioteca Cervantes Virtual un pequeño anuncio de una antología de escritores que él había preparado en Suecia y le escribí para pedirle un cuento. Enseguida me contestó y amablemente me dijo que eligiera uno de sus textos. Por entonces Víctor Montoya vivía en Estocolmo, donde estaba exiliado por razones políticas. Había sido dirigente estudiantil hasta mediados de 1976, cuando la dictadura militar de Hugo Banzer lo persiguió y liberado de la prisión por una campaña de Amnistía Internacional debió exiliarse en Suecia en 1977.
Durante varios años nos escribimos, Víctor siempre me envió las colaboraciones que le pedí  para la revista Archivos del Sur y para la revista infantil Barco de papel.
También lo entrevisté, la entrevista está publicada la revista Archivos del Sur y fue publicada en Bolivian Studies Journal, una edición especial dedicada a Víctor Montoya por la University of Illinois. A través de los años Víctor Montoya me fue enviando  sus libros por correo ya que resultaba  imposible conseguirlos en las librerías de Buenos Aires y yo los leía y los comentaba. Así fue que pude leer su novela El laberinto del pecado, el libro Cuentos de la mina, su ensayo El niño en el cuento boliviano.
El profundo compromiso social, la denuncia de las injusticias, las agudas observaciones del escritor se ven reflejadas en la literatura del escritor boliviano.
En la precitada entrevista le pregunté a Víctor Montoya si volvería a vivir en Latinoamérica, y en caso afirmativo, seguiría siendo escritor y él me contestó: "A estas alturas de mi vida, y después de haber vivido en Suecia durante más de dos décadas, es difícil plantearme un retorno definitivo, pero me seduce la idea y el corazón me palpita aceleradamente cada vez que la idea cruza por mi cabeza. Al fin y al cabo, soy un boliviano más de la diáspora, que abriga la esperanza de retornar algún día a la cuna de su nacimiento. De cumplirse este anhelado sueño, seguiría escribiendo como hasta ahora. Es una de las pocas cosas que sé hacer o, por mejor decir, una de las cosas que mejor sé hacer...".

Durante un tiempo no tuve noticias de Víctor Montoya hasta que hace pocos días, reiniciada la comunicación con el escritor, me dijo que está viviendo nuevamente en Bolivia, en la ciudad de La Paz.
Víctor Montoya siempre mantuvo una gran calidad literaria en sus textos, tanto en los cuentos, como en las
crónicas y ensayos. Además, es un escritor latinoamericano que ha mantenido sus ideales y su compromiso social  y su literatura lo refleja.
Es por eso que decidí entrevistarlo nuevamente para la revista Archivos del Sur.

Entrevista al escritor boliviano Víctor Montoya

(Buenos Aires/La Paz)



A.O.- Estás viviendo en tu país natal, Bolivia, nuevamente, después de más de treinta años de exilio en Suecia, ¿qué significado tiene en tu vida esta nueva situación y cómo ha cambiado tu visión de las cosas como persona y como escritor?

V.M.- Retornar a la tierra que a uno lo vio nacer, con un mundo de ilusiones y otro mundo de expectativas, es como el retorno del hijo pródigo que un día se marcha de casa y otro día decide volver a los brazos de su madre, con las esperanzas de quedarse para siempre allí donde están los familiares, los amigos de la infancia y los compañeros de lucha. Después de tantos de ausencia, provocada por un exilio que comenzó en 1977, uno tiene la sensación de parecerse a Ulises, quien retornó a Ítaca tras una larga odisea, que algunas veces lo llevó a perder el timón de su nave y otras veces lo arrastró hacia los peligros que lo acechan cada vez, hasta que al final, armado de coraje y de paciencia, retornó por alta mar a su amada tierra.
Debo confesar que mi nueva situación, aunque no es exactamente la misma de hace treinta cuatro años, no ha cambiado en absoluto la visión que siempre tuve del país y su problemática, como no me ha cambiado a mí en lo personal ni en lo literario, probablemente, porque siempre viví vinculado a la realidad ancestral a pesar de la distancia y porque nunca tuve razones, ni internas ni externas, para dejar de ser lo siempre he sido: un hijo de entrañas mineras que luchó -y sigue luchando- por la libertad y la justicia; un fenómeno social que se refleja, incluso de manera descarnada, en gran parte de mi literatura.

A.O.- ¿Cuál es tu visión de la nueva situación social, cultural y política que se vive en Latinoamérica y especialmente en Bolivia y en los países de América del Sur?

V.M. - En América Latina, a diferencia de lo que se experimentó durante los regímenes dictatoriales de la segunda mitad del siglo XX, se está viviendo una situación de democratización del Estado de derecho, con gobiernos de consenso, elegidos democráticamente por un pueblo que, además de pedir el respeto a los derechos humanos, está exigiendo que se defiendan las recursos naturales del saqueo imperialista. De modo que la nueva situación social, política, económica y cultural, en cada uno de los países del Cono Sur, nos está demostrando que es posible construir sociedades más libres y equitativas, donde todos podamos convivir en paz y armonía, indistintamente de las diferencias raciales y culturales que se manifiestan en este enorme mosaico, complejo y contradictorio, que es el continente latinoamericano.

A.O.- ¿Qué influencia ha tenido en tu literatura el hecho de vivir nuevamente en La Paz? y ahora, desde ese lugar ¿cuál es tu visión de la Europa actual?

V.M.-Creo que ninguna, pues, como te comentaba en un principio, siempre he escrito como si estuviese viviendo en La Paz o en Llallagua, aunque físicamente me encontraba en Estocolmo. Es decir, mi literatura, en lugar de alejarme del país, fue un puente que me permitió mantenerme en contacto permanente con mi gente y su destino. Es como si nunca me hubiese alejado de sus montañas, sus valles y sus selvas. En mi literatura aparecen retratados, de un modo o de otro, los mil rostros de Bolivia; de esa Bolivia que dejé y de esta Bolivia a la cual retorné después de más de tres décadas de ausencia.
Pienso que la visión que ahora tengo de Europa, contemplada a la distancia, es más difusa que la visión que tengo de Bolivia. No olvidemos que Europa es un continente en la que cada país parece formar una islita en un inmenso archipiélago, con idiomas y culturas que se diferencian de manera abismal. Sin embargo, desde que se constituyó la Comunidad Europea, varios países han sido afectados por la crisis económica del sistema capitalista y se han dado bruscos virajes hacia los gobiernos de derecha -en algunos casos de ultraderecha-, que ponen en peligro no sólo la democracia participativa, sino también la existencia de millones de inmigrantes que viven una situación insoportable, como si tuvieran encima de la cabeza pendiente la espada de Damocles. La xenofobia contra los extranjeros crece y crece, y los gobiernos son cada vez más y más reaccionarios.

A.O.- ¿Podrías decirme algo acerca de la literatura que se está escribiendo actualmente en Bolivia? ¿Qué características tiene? ¿Refleja el tema del empoderamiento de los indígenas?, por ejemplo

V.M.-  La literatura boliviana, en la actualidad, está viviendo su mejor momento, con escritores que están trabajando seriamente con la palabra escrita. Hay una pléyade de nuevos valores, tanto en verso como en prosa, que se están abriendo espacios considerables no sólo a nivel nacional, sino también a nivel latinoamericano y mundial. Éste es un hecho casi insólito en un país que siempre se mantuvo a la zaga de otras corrientes literarias del continente. Recordemos que hasta finales del siglo pasado eran muy pocos los escritores bolivianos tomados en cuenta en antologías, estudios o compendios de literatura hispanoamericana. Hoy en día, sin embargo, contamos con escritores y escritoras que, tanto por su talento como por la calidad su obra, están a la altura de los mejores narradores y poetas del continente.
La literatura de los escritores más jóvenes, como es natural, está acorde con lo que se está escribiendo en otros países. De ahí que no es extraño que aborden temáticas que antes no estaban contempladas en la literatura nacional, como el erotismo, la ciencia ficción o el género policiaco. Otro fenómeno interesante es que existe una nueva corriente de escritores, de ascendencia indígena, dispuestos a escribir o reescribir su historia desde su propia perspectiva; es más, el Ministerio de Culturas y las instituciones pertinentes están auspiciando concursos literarios en quechua y aymara, como una forma de fomentar la creación literaria entre los escritores originarios y como una parte de las políticas de descolonización del actual gobierno.

A.O.- ¿Cuál es tu visión acerca de la situación de las mujeres en Bolivia? ¿Están actualmente cerca de la igualdad con los hombres?

V.M.- La situación de la mujer no ha cambiado mucho, debido a la sólida estructura patriarcal existente desde la época de la colonia. No obstante, se nota que hay ciertos avances en algunos sectores, donde las mujeres participan activamente en la vida política, social y cultural. Aunque no ocupan puestos importantes en las esferas gubernamentales, son voces que se escuchan con más fuerza que antes. Por ejemplo, tenemos a escritoras que, además de tener una gran integridad personal y capacidad intelectual, hacen prevalecer sus derechos por sobre todas las cosas. Lo mismo ocurre entre las mujeres que representan a organizaciones o instituciones que luchan por la igual de géneros. Pienso que el legado de Domitila Barrios de Chungara, que fue una legendaria dirigente de las amas de casa de las minas, está generando efectos positivos entre las mujeres más conscientes y politizadas. Si bien es cierto que las mujeres no han alcanzado todavía los mismos derechos que el hombre en la vida laboral y familiar, es cierto también que estás desigualdades obedecen a factores socioeconómicos, que tienen que ver con el subdesarrollo del país y la mentalidad retrógrada y conservadora de algunas instituciones como la Iglesia, que concibe que la mujer debe estar subordinada al hombre por mandato divino.

A.O.-  Reconsiderando lo que ha sido tu vida entera, ¿qué destacarías más en tus luchas: las luchas sociales en tu juventud, tu lucha permanente con la escritura, la consecuencia con tus ideales?
¿En qué forma estás más satisfecho?, si es que lo estás de alguna manera.

V.M.- De mi vida rescato todo, incluso las etapas más sombrías que me tocaron vivir, porque todas esas experiencias juntas forjaron mis ideales y mi personalidad. Mi infancia, por ejemplo, ha sido un periodo que ha dejado una impronta imprescindible en mi vida, lo mismo que las luchas sociales en las que participé activamente en mi adolescencia. Mi relación con los sindicatos mineros, la persecución política durante la “Operación Cóndor”, la cárcel, las torturas y el exilio, han sido también factores que han determinado mi modo de ver el mundo y el contenido de mi literatura; es más, mi primer libro de testimonio, que gira en torno a la huelga minera de 1976, lo escribí en las celdas húmedas del Panóptico de San Pedro y en la prisión de Viacha. De ahí que mi lucha social se funde, como en una fragua, con la lucha permanente que sostengo con mi escritura, porque ambas luchas reflejan, de una manera consciente o inconsciente, las ganas de expresarse libremente, las ganas de crear un nuevo mundo con la fuerza de la imaginación y las ganas de vencer a lo imposible. Con todo, a estas alturas de mi vida, me siento plenamente satisfecho con los logros alcanzados, muy modestos pero profundamente significativos en la vida de un hombre que nunca puso precio a sus ideales.

A.O. -¿Qué repercusión está teniendo tu obra literaria en Europa, ahora que te han traducido al francés?

V.M. -Pienso que el hecho de haber vivido tantos años en Europa, aparte de haberme dado ventajas, me ha permitido conocer a gente que trabaja en el ámbito literario. Es bueno recalcar, además, que mi obra no sólo está traducida al francés, sino también al inglés, sueco, alemán e italiano. En realidad, y sin la menor intención de sobreestimarme, se puede aseverar que debo ser uno de los pocos escritores bolivianos cuya obra está siendo traducida a otras lenguas y uno de los pocos escritores que tiene ya un espacio ganado en exterior. Abrigo las esperanzas en que lo mejor de mi obra, que no es mucha pero sí significativa, siga siendo traducida a otros idiomas, porque lo que me interesa, entre otras cosas, es que los lectores de Europa, África, Asia o Estados Unidos, conozcan los crímenes de lesa humanidad que cometieron las dictaduras militares durante la “Operación Cóndor” o se introduzcan en el realismo mágico y la realidad tragedia de las minas a través de mi obra. Espero que así sea algún día.

A.O. -¿Qué repercusión está teniendo tu obra literaria en Bolivia?

V.M.- En Bolivia, donde la gente me conocía más por mis artículos de prensa que por mi obra literaria, se están reeditando mis libros, que fueron publicados en Suecia, España o México. Tuve la suerte de participar en un evento de escritores bolivianos, auspiciado por el Centro Cultural y Pedagógico Simón I. Patiño de Cochabamba, que se llevó a cabo en julio del 2011, donde conocí al director del grupo editorial Kipus, quien se interesó y comprometió a reeditar toda mi obra para su circulación en el país, así que ahora, con el tercer libro ya publicado, estoy en plena campaña de promoción de mi literatura. Si todo sale como el editor lo tiene previsto, tengo la certeza de que mi obra se establecerá muy pronto entre los lectores bolivianos.

(c)Araceli Otamendi - Archivos del Sur

Acerca de Víctor Montoya:
Víctor Montoya nació en La Paz, Bolivia, en 1958. Escritor, periodista cultural y pedagogo. Vivió desde su infancia en las poblaciones de Siglo XX y Llallagua, al norte de Potosí, donde conoció el sufrimiento humano y compartió la lucha de los trabajadores mineros. En 1976, como consecuencia de sus actividades políticas, fue perseguido, torturado y encarcelado durante la dictadura militar de Hugo Banzer Suárez. Estando en el Panóptico Nacional de San Pedro y en la cárcel de mayor seguridad de Chonchocoro-Viacha, escribió su libro de testimonio Huelga y represión (1979).

En su extensa obra, que abarca el género de la novela, el cuento, el ensayo y la crónica periodística, destacan: Días y noches de angustia (1982), Cuentos Violentos (1991), El laberinto del pecado (1993), El eco de la conciencia (1994), Antología del cuento latinoamericano en Suecia (1995), Palabra encendida (1996), El niño en el cuento boliviano (1999), Cuentos de la mina (2000), Entre tumbas y pesadillas (2002), Fugas y socavones (2002), Literatura infantil: Lenguaje y fantasía (2003), Poesía boliviana en Suecia (2005), Retratos (2006) y Cuentos en el exilio (2008).
Liberado de la prisión por una campaña de Amnistía Internacional, llegó exiliado a Suecia en 1977. Cursó estudios de especialización en el Instituto Superior de Pedagogía en Estocolmo y ejerció la docencia durante varios años. Dirigió las revistas literarias PuertAbierta y Contraluz. Es miembro de la Sociedad de Escritores Suecos y del PEN-Club Internacional. Su obra está traducida a varios idiomas y tiene cuentos en antologías internacionales. Está considerado por la crítica especializada como uno de los mejores narradores latinoamericanos en Suecia y como uno de los principales impulsores de la moderna literatura boliviana. Obtuvo el primer Premio Nacional de Cuento, UTO, 1984; el Premio de Cuento Breve del Semanario Liberación, Suecia, 1988; el primer premio de Cuento de Escritores de la Escania, Suecia, 1993; fue uno de los ganadores del Concurso Internacional ‘Sexto Continente del Relato Erótico’, convocado por Radio Exterior de España (2010). Escribe en publicaciones de América Latina, Europa y Estados Unidos.


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